Esta semana la he empezado con buenos propósitos, retomar mi rutina de ir al gimnasio, dormir 8 horitas (ni que sean 7, jeje), no tomar Coca cola (sí, soy de las que no sabe desayunar sin una lata congelada), y desayunar avena todos los días. Sí, éste ha sido mi mayor propósito: desayunar avena.
Os cuento por qué: según dicen, la avena es uno de los alimentos más saludables que nos ha dado la tierra. "Dicen de ella que si la tomas a diario tu piel estará más sana y bella, tu cabello lucirá fuerte y brillante... adelgazarás si tienes sobrepeso y engordarás si estás demasiado delgado. Es un regulador metabólico, depurando las sobras y cubriendo las carencias. Además, también disminuye el colesterol, la avena es como una escobilla arterial, ¡además aumentará el colesterol bueno!"
¿necesitas más razones para tomar avena a diario?
Aquí tienes otra: está espectacularmente buena y la puedes cocinar de miles de formas, hoy os dejo una receta muy sencilla que no necesita cocción, y es genial para aquellos a quienes no les gusta la avena: triturada en un buen batido de frutas.
Existen viejos dichos germánicos que avalan los conocimientos científicos: Hafer macht Männer stark (la avena vuelve a los hombres de hierro) y Dar Hafer sticht (la avena te acelera) son ciertos: la avena es una riquísima fuente de energía y vitalidad.
La avena tiene 7 de los nueve aminoácidos esenciales para la vida: grasas, hidratos de carbono (de absorción lenta: libera energía durante horas), minerales (destacamos la presentcia de sílice) y vitaminas B y E.
¡Ah, y es un gran estimulante de la líbido! yuuujjjuuuu!
Para los niños también es muy recomendada pues refuerza su inmunidad y les ayuda a concentrarse
Y aquí va mi receta: