18 mayo 2016

El aceite y la belleza


El agua micelar ha sido desde hace años uno de los secretos en los rituales de belleza de las modelos, hace unos años, cuando me dedicaba profesionalmente al mundo de la cosmética, recuerdo que se escuchaba este nombre raras veces en las secciones de belleza en las revistas femeninas. Desde que descubrí el uso del agua micelar, ya no he podido prescindir de ella en mi día a día, es como un producto de culto en mi rutina diaria de belleza, es lo que tiene haber trabajado en este universo, que al final te vuelves una histérica de la cosmética y el cuidado de la piel.

Por eso hoy os quiero hablar de mis razons por las que utilizo el agua micelar, y después de haber probado varias de ellas, me quedo con una en especial, ésta de Garnier con Aceite. ¿Y por qué? Os lo cuento.

Desde Garnier me pidieron que hiciera una prueba, que intentara desmaquillarme solo con el agua y un disco de algodón, presionando el ojo durante dos segundos y... ¡voilà! ¡desmaquillada en un abrir y cerrar de ojos! #EsUnaPasada!!!


Además de esto, os cuento lo que sé acerca de las aguas micelares en general:
  • No irritan la piel (al ser un agua formulada de forma suave, ésta tiene una gran tolerancia en la piel).
  • Es un "todo en uno", es decir, tienes desmaquillante y tónico, además que elimina cualquier impureza y sucidad de tu rostro.
  • No solo sirve para desmaquillar, sino después de ir al gimnasio o en mi caso después de ir en moto (no sabéis la de porquería que llega a sarir de la cara después de ir por Barcelona con el casco abierto).
Os propongo que hagáis la prueba con el Agua Micelar y os desmaquilléis con un algodón Apretando durante unos segundos y arrastrando el algodoón ¡es mágico!

13 mayo 2016

Ensalada de primavera con quinoa roja y albaricoques

 
Aunque el tiempo esté así así y un día vayas con sandalias y al siguiente casi vuelves a encender la calefacción en casa, a mí personalmente ya me empiezan a apetecer las ensaladas veraniegas, frescas y ligeras.

Esta ensalada de primavera con quinoa, es una ensalada hecha a base de cereal sin gluten, con vegetales y verduras propias de los meses de primavera verano. La combinaciones del dulzor de los albaricoques con los cítricos de la naranja forman un balance exquisito.



Todo ello combinado con mi último descubrimiento en mayonesas: la Mayonesa Heinz Realmente Deliciosa (¡menudo vicio!) ¿sabías que está hecha con huevos de gallinas camperas? para mí es un dato bastante importante, de hecho en casa procuramos comprar siempre huevos o bien ecológicos o bien de gallinas camperas.

Seguramente el hecho de ser la ganadora al premio Sabor del año 2016 se deba a sus ingredientes que son de primera calidad. Algo que se nota y mucho en el resultado final de esta ensalada.

Sobre la quinoa, para quien no lo sepa, es un ingrediente sumamente versátil, que se puede utilizar tanto para aderezar cremas de verduras, como en ensaladas, como acompañamientos, sopas... En la época precolombina ya se apreciaba como un grano sagrado, la palabra quinoa significa “cereal madre”.

La quinoa no contiene glueten, por lo que es un alimento perfecto para celíacos y como introducción a la alimentación complementaria para bebés, de hecho una de las primeras papillas que le daba a mi hijo era de quinoa. Contiene muchísima proteína, por lo que es idóneo para deportistas y gente que quiere mantener o perder peso.

Ensalada de primavera, con albaricoque, quinoa

Ingredientes para una persona
  • 1 taza de quinoa roja (medida de 250 ml)
  • 2 tazas (500 ml) de agua filtrada
  • 200 g de albaricoques cortados en cuartos
  • 1 taza pepino picado
  • ½ taza de calabacín picado
  • ⅓ de taza de perejil picado
  • ½ taza de almendras picadas
  • ½ taza de Mayonesa Heinz Realmente Deliciosa
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana
  • 1 cucharadita de sal
  • El zumo de una naranja
  • 1 pizca de azafrán
  • 1 diente de ajo majado
Preparación
  1. Hervimos el agua con una pizca de sal y añadimos la quinoa. Cocinamos a fuego medio bajo (que solo burbujee) durante unos 25 minutos o hasta que la quinoa esté suave.
  2. Preparamos el aliño mezclando la mayonesa Heinz junto con el zumo de naranja, vinagre de manzana, sal marina y azafrán.
  3. Retiramos la quinoa del fuego y dejamos enfriar. Una vez esté fría le añadimos el resto de ingredientes (albaricoques, pepino, calabacín, perejil, almendras) y mezclamos bien junto con el aliño de Mayonesa Heinz. Rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario.
  4. Decoramos con un poco más de perejil, almendras picadas, albaricoques y un poco más de la salsa con Mayonesa Heinz que hemos preparado anteriormente.
¡A mí me encanta acompañarlo de una cerveza bien fresquita! Y si os da pereza prepararos vuestros propios desayunos de cuchillo y tenedor, no os perdáis mi nuevo post en Solaris by Me aquí.

06 mayo 2016

Receta de tiramisú vegano, vídeo receta

Hace unas semanas me hicieron una pregunta: ¿con quién te tomarías un café en el aire? Suena un tanto extraño ¿verdad? pues esta pregunta surgió del concurso que está organizando supermercados Aldi en su página de facebook (al que todavía podéis participar pinchando en este enlace). Pues bien, la idea es escoger a esa persona con quien nunca tienes tiempo de quedar para tomarte un café. Y como no, escogí a mi alma gemela, a mi querida Laura, con quien, a pesar de hablar horas por teléfono todos los días de nuestra vida, jamás hemos quedad para tomar un café tranquilamente.

Así que sin pensárnoslo dos veces, nos fuimos rumbo a Segovia, para tomarnos un café en un globo con Aldi. Y como el café que nos prepararon me pareció tan rico (hecho con las nuevas capsulas MARKUS® de Aldi), me propuse hacer una receta con él, y aquí os dejo con este tiramisú vegano que vengo preparando en casa desde hace tiempo y las fotos de la experiencia. Os recomiendo muchísimo que participéis, ¡tendréis los gastos pagados y todo

04 mayo 2016

Por qué es el desayuno la comida más importante del día

Seguramente habréis escuchado cientos de veces la frase de "el desayuno es la comida más importante del día", y sí, lo es. No solo porque existan recetas de desayunos deliciosas y fáciles de preparar, sino porque lo que desayunes te afectará tu estado anímico y físico durante todo el día.
Ya no solo a nivel nutritivo, que lógicamente es de suma importancia, sino también porque según lo que comas, hará que tengas menos ganas de picar "porquerías" entre horas y te hará tener menos ansiedad, lo que te lleva a estar más feliz durante el día. Así que, mi propia conclusión ultra optimista (los que me conocéis sabéis que lo soy al máximo), es que desayunar bien, te ayuda a ser feliz fácil, ¿verdad?
Es importante comer productos frescos, siempre que puedo recojo frutas que tiene mi madre plantadas en su huerto urbano en la terraza, uno de mis sueños es poder tener mi propia huerta ¿os imagináis el placer que debe ser poder recolectar tus propias hortalizas y comer de ellas cada día? Por eso intento tomar granini de la Huerta, he descubierto la combinación de tomate, piña y zanahoria que me encanta y además me aporta vitaminas para todo el día.
Además de la fruta y verdura, es importante tomar frutos secos y cereales, ya sabéis, no refinados y siempre que podáis integrales.
El principal problema del desayuno es el tiempo. Por eso es comprensible que muchas veces tendamos a tomar un simple croissant o un bol de cereales con leche y un café. Pero hay vida más allá de la bollería y un bocadillo o un dulce. Podéis preparar unos overnight oats la noche anterior, como estos overnight oats de mango y plátano que preparé hace unos meses. Un desayuno facilísimo y delicioso es un pudding de chia, simplemente tienes que mezclar la noche anterior un vaso de leche de almendras con tres cucharadas de chía y media vaina de vainilla para que infusione, al día siguiente éstas se habrán expandido hasta 12 veces su tamaño original, si tienes prisa te lo tomas tal cual con un poco de agave o stevia, sino, le puedes añadir frutos secos, granola, fruta fresca, pasas...
Aquí podéis ver el resto de mis recetas de desayunos. ¿Y vosotros, qué desayunáis para manteneros con energía durante todo el día?

29 abril 2016

Ruta gastronómica por Galicia


Hace unas semanas tuve la oportunidad de viajar a Galicia para disfrutar durante 72 horas de una ruta gastronómica express. Aunque parezca imposible, nunca antes había visitado esta maravillosa comunidad, pero después de este intenso fin de semana, pienso volver más de una vez y con más tiempo seguro. ¿Cómo podría no volver a un lugar donde comes marisco por menos de 25€ por persona, con vino y postre incluidos? Al menos en Barcelona ya os aseguro que no.

Esta ruta que hice forma parte de un grupo rutas Gastronómicas por toda Europa, podéis ver el resto de propuestas de destinos gastronómicos en el blog de Expedia aquí.

** English post here: Europe in a Plate - Galicia 


Los billetes de avión, reservas de hoteles y alquiler de coche las realicé mediante Expedia.es, donde tuve todo el tiempo la información de mis reservas organizada dentro de mi cuenta. Cuando organicéis vuestro próximo viaje, os recomiendo que hagáis las gestiones más importantes a través de la web, luego lo tenéis todo organizado en la app móvil o en vuestra cuenta online. Te llegan avisos de las siguientes reservas, vuelos, alquileres, hoteles, etc. En las mismas notificaciones puedes acceder al teléfono del servicio, por ejemplo, cuando tenía que devolver el coche alquilado, me llegó una notificación informando de la hora y el lugar donde debía hacerlo y como soy así de despistada, yo ni me acordaba de esa hora, así que en un segundo marqué el teléfono y pedí un aplazamiento de hora que me dieron sin problema.

Tuve que planificar una ruta para comer en los sitios mejor recomendados de La Coruña, Finisterre y Santiago de Compostela (dejo para otro momento Pontevedra, Lugo y Orense, fue imposible estrujar tanto en tan pocos días). Hablé con varios amigos y conocidos, gente que sé que podría informarme bien sobre dónde comer en Galicia. Mi querido Juan Carlos del blog Gastronomía en Verso me mandó un correo con muchísimos restaurantes magníficos en su ciudad, Coruña, y algunos fuera. Pam, de Uno de Dos, me recomendó un par más y luego ya amigos de amigos, conocidos gallegos, pusieron la guinda al pastel.
Juan Carlos Alonso, del blog Gastronomía en Verso

Primera parada: Coruña

Nos alojamos en el Hotel Meliá María Pita, un clásico de toda la vida restaurado hace algunos años. Las mejores vistas de Coruña, un desayuno exquisito y las habitaciones y baño inmensos. Os lo recomiendo sin lugar a dudas.

Imprescindible pasar por La Pulpería de Melide, creo que nunca más voy a volver a probar un pulpo así. De hecho, no me atreví a pedir pulpo en ningún otro sitio en Galicia solo por no quitarme ese pulpo de mi cabeza. Gorka Rodríguez, su chef, fue galardonado el año pasado como mejor cocinero del Año de Galicia 2015 en el Forum Gastronómico A Coruña 2015 y realmente no me extraña. Aparte del pulpo, tenéis que probar la carne gallega y esa tarta de queso que tienen de postre que te hace tocar el cielo, directamente.


A 23 km de Coruña, tenemos la ciudad de Betanzos, conocida por sus múltiples restaurantes que ofrecen las mejores tortillas de patatas, mundialmente reconocidas. Nosotros fuimos a La Casilla y aunque su tortilla se supone que es la mejor, confieso que me quedé con las ganas de probar la de Casa Miranda, que según Juan Carlos es infinitamente mejor, y yo le creo ;-) Eso sí, en La Casilla nos hizo perder el habla la carne asada a la gallega, un plato que debéis probar sí o sí, aunque llevéis ocho huevos de la tortilla que os hayáis metido entre pecho y espalda.

Paseando por las calles de Coruña:

Churrería Bonilla a la Vista (la de la calle Galera es la más auténtica), en esta churrería se hacen las típicas patatas que están de moda ahora, las que vienen en esa lata gigante y que están tan sumamente buenas.

Otro sitio al que no podéis dejar de entrar si callejeais por Coruña es la Bodega Priorato en Rúa Franja, 16. Como su nombre indica, tienen vino del priorato, servido en porrón junto con un buen puñado de cacahuetes. El suelo del lugar está plagado de las cáscaras de éstos, algo que le da un encanto especial que te hace pensar que lleva siendo así años y años y que ha visto miles de citas de parejas que quieren romper el hielo en un lugar desenfadado, bebiendo un buen vino y compartiendo los pequeños placeres de la vida junto al resto de comensales.

Cenamos en el restaurante A Mundiña, nos lo recomendaron varias personas y entiendo el por qué. Os recomiendo las almejas, el salpicón de bogavante (lubrigante en gallego) y la caldeirada de pescados de roca (su plato estrella hecho con San Martiño, Escacho, Pinto, Raya… los pescados de roca más sabrosos preparados de la forma más tradicional, la misma que utilizaron siempre los marineros de A Costa da Morte en sus casas).

5.00 h (día siguiente): visita a la lonja de Coruña

Una de las experiencias más mágicas que he vivido. Amanecer (después de la cenorra del día antes) tres horas antes de que saliera el sol, con frío, sueño y resaca, fuimos a la lonja de Coruña a ver la subasta del pescado.
No está abierta al público, para ir hay que solicitar un permiso especial, por lo que lo hizo todavía más intrigante y apasionante.
No puedo describir lo que sentí viendo a toda esa gente comprando el pescado, a los que cantaban los precios rebajando a velocidad del rayo los productos que habían sido traídos esa misma noche de alta mar.
El ambiente que se respira en la lonja es tenso por el horario y las prisas pero hay tan buen rollo entre los que están allí, risas, abrazos, miradas cómplices, como me dijo Montse, una de las pescaderas con quien tuve el placer de charlar un ratito, eso es como un colegio de mayores.
Si tenéis tiempo debéis parar en el pueblo de Carral, famoso por el pan, aunque allá donde vayáis en Galicia el pan es espectacular, a cada cual mejor que el anterior que hayáis probado. Pero si tenéis tiempo, pasad por las panaderías de Carral.




Comer en Finisterre

Ese mismo día nos pusimos rumbo a Finisterre (Fisterra en Gallego), conocido como el fin del mundo. Solo tuvimos tiempo de ir a comer a Tira do Cordel (la mejor lubina que he probado jamás) y de ver la puesta de sol desde lo más alto de la colina.

Santiago de Compostela
Hotel AC Palacio del Carmen, sin duda un sitio precioso para alojarse (si tenéis la suerte de que os den alguna habitación que no esté en la primera planta y tengáis más vistas de las que tuve yo). Tiene un precioso jardín donde podéis tumbaros al sol, meditar, hacer yoga, ejercicio… y un spa con piscina, sauna y baño turco además de gimnasio.
Desayuno en Café de Altamira, el restaurante de un hotel decorado de forma muy original emulando las de una vinoteca con aires modernistas y toques retro, sin olvidar las raíces de Galicia de piedra y madera.


Comer en Santiago

Es casi obligatorio pasar por el restaurante Abastos 2.0, os garantizo que tuve una de las mejores experiencias gastronómicas en años. Y eso que fui con un amigo que hacía dos semanas que estuvo en el Celler de Can Roca y me dijo que casi había disfrutado más aquí que en el mejor restaurante del mundo.

Y como punto y final, la guinda del pastel de nuestro fin de semana gastronómico, la puso el restaurante Casa Marcelo. Mi amiga Marta no pudo describirlo mejor (fue un par de días después que nosotros), me dijo: “Dios, estoy a punto de llorar. Estoy disfrutando tanto de la comida que casi me abrazo con el camarero”. Eso mismo sentimos nosotros. Y eso que estuvimos a punto de no ir porque ya no podíamos de comer comer y comer. Menos mal que soy un pozo sin fondo y a mí esto de comer no me satura jamás; porque creo que nunca en mi vida había comido tan bien. No sé si fueron un cúmulo de sensaciones, entre el agotamiento del día anterior de ir a la lonja, el viaje a Fisterra, la cena en Abastos 2.0, el paseo por Santiago, la misa en la catedral donde vimos el Botafumeiro…

Casa Marcelo tuvo un renacer en el año 2012, tras trece años revolucionando la gastronomía gallega con un menú degustación sometido al dictado del mercado como única opción para el comensal en un espacio con la cocina abierta a la sala. Desde ese año el menú pasó a mejor vida (ahora mismo yace enterrado en la huerta del restaurante, os juro que es cierto, en la fotografía tenéis la prueba) y pasó a servir sus platos en un concepto nuevo de taberna con oferta de tapas gallegas y japonesas. Muy recomendables: las ostras, zamburiñas, dim-sum, shao-mae de pollo al curry, patata puerro con yema de huevo casero y tocino ibérico (de muerte lenta), la alcachofa del Amor (tras resucitar volveréis a morir lentamente), el steak tartar de solomillo del país (un poco demasiado picado para mi gusto pero exquisito de sabor), temaki de atún, el churrasco de chimichurri… y seguro que todo lo demás que no tuve la oportunidad de probar por falta de espacio en mi estómago. De postre debéis pedir el queso cremosito del país y membrillo (un queso de leche cruda que producen para el restaurante) y el chocolate, sorbete de mandarina y Pedro Ximénez. Solo digo una cosa: quiero volver a Galicia para volver a Casa Marcelo.

Y no me quiero ir sin mencionar a mi otro gallego favorito, Álvaro Outon, con quien tuve el placer de pasar un ratito por la tarde. Vino a verme cuando estaba en Casa Marcelo y aunque él crea que es él quien se siente privilegiado por haberme conocido, creo que es al revés. Él es el genio. Tomad nota de su blog, seguidle. Porque este chico, llegará muy lejos. Su blog: Bake Alvaro.

¡Ah, y una semana más, no os olvidéis de echar un vistazo a mi último post en #SolarisByMe, donde os enseño un rincón mágico en el Empordà: un restaurante en lo alto de una colina, dentro de un faro! No os lo perdáis, aquí.

Mi querido Álvaro Outon, del blog Bake Alvaro

21 abril 2016

Macarrones caseros con chorizo, carne y tomate

Sé que mi blog es cada día más un blog de recetas healthy y postres saludables y que esta receta de hoy descuadra un poco con mis recetas verde que te quiero verde de los últimos meses; pero quienes me conocéis sabéis que soy de esas personas que no soporta los extremos, y que en casa tanto nos comemos una ensalada de quinoa como un platazo de macarrones con chorizo, de los de toda la vida, que además, preparados con ingredientes de calidad, no dejan de ser un plato ultra completo y saludable para toda la familia.

Además, ésta no es una receta cualquiera, es la receta secreta de la madre del que fue mi primer novio y creedme, no hay otra igual. Los ingredientes son los clásicos: macarrones, carne picada, chorizo y salsa de tomate. La clave está en la calidad de éstos y en cómo se preparan. Tomad nota porque se va a convertir en vuestra receta indispensable de macarrones con chorizo, para el resto de vuestros días.

La receta original es con salsa de tomate casera, pero confieso que desde hace unos años he descubierto hay una salsa de tomata con la que me quedan exactamente iguales que con la que hago yo, la salsa de tomate estilo casero de Orlando. Además, tuve la suerte de poder visitar la fábrica de Orlando en Alfaro, La Rioja, hace un par de semanas y si ya era mi salsa predilecta entonces, ahora todavía lo es más.
Fui con un grupo de compañeros blogueros gastronómicos a ver como se realiza todo el proceso para la elaboración del tomate frito, una experiencia muy interesante donde vimos desde el momento de plantar la semilla del tomate, hasta el momento en el que salen las cajas de la fábrica.

Es emocionante ver cómo plantan una semilla, luego crece una plantita y la llevan al campo de cultivo, donde se planta y se espera a tenga su tamaño óptimo en verano para recolectar el tomate. De allí pasa a la fábrica y aquí es donde sucede la magia.

¿Qué tiene de especial Orlando?

El tomate frito Orlando es diferente al resto de salsas de tomate por una razón que me gustó especialmente: el aceite que usan para la salsa solo ha sido utilizado una vez, y para producir el sofrito hecho con cebolla y ajo, exactamente igual que como lo haríamos en casa. Para el tomate frito clásico, utilizan ese aceite para el tomate, es por esto que el aroma y sabor que se consiguen es el de un sofrito de verdad.
Me impactó mucho ver que este sofrito se hacía de forma prácticamente artesanal, durante dos horas a fuego lento, la cebolla, el ajo y el aceite (de girasol en casi todas las variedades y de oliva en algunos).

Macarrones caseros con chorizo, carne picada y tomate

Ingredientes para una persona
  • 1 paquete de macarrones finos, los más delgaditos que encontréis
  • 1 cebolla grande (unos 100 g)
  • 1 bote de salsa de tomate estilo casero Orlando
  • 200 g de carne de ternera picada
  • 200 g de carne de cerdo picada
  • 1/2 chorizo
  • Queso parmesano en polvo
Preparación
  1. Trituramos la cebolla con el minipimer, se trata de hacer una especie de pasta de cebolla. Seguramente penséis que es algo extraño pero creedme, es el quid de estos macarrones. Al estar triturada, luego se quedará impregnada en la carne picaada y dará ese toque diferente al plato. Si os gustan los trozos de cebolla, no os preocupéis, el tomate estilo casero Orlando ya la lleva incluida así que satisfechos ;-)
  2. Ponemos la cebolla en una sartén a fuego lento con un par de cucharadas de aceite de oliva.
    Dejamos que se haga lentamente durante unos 20 minutos removiendo de vez en cuando.
  3. Mientras tanto, salpimentamos ligeramente ambas carnes picadas, mezclándolas bien. También dejaremos cortado el chorizo en dados muy pequeños (sin la piel).
  4. En cuanto la cebolla esté lista, le añadiremos la carne picada, subiendo el fuego a media-alta temperatura hasta que la carne se haya dorado ligeramente.
  5. Una vez esté casi lista la carne, haremos un agujero en medio de la sartén y bajaremos el fuego, pondremos el chorizo picado en este hueco que hemos formado, de esta forma irá soltando su aceite. Una vez haya una buena cantidad de aceite del chorizo, mezclaremos bien con la carne.
  6. Mientras se esté haciendo la carne, ponemos la salsa de tomate casero Orlando en otra sartén sin aceite y lo calentaremos y dejaremos que reduzca durante unos 10 minutos.
  7. Una vez esté todo listo, lo reservaremos y preparamos los macarrones según las indicaciones de la marca. En mi caso siempre me gusta dejarlos 1-2 minutos menos de lo que indica, pues luego se terminarán de hacer en el horno. Los escurrimos y los volvemos a colocar en la cacerola donde los hayamos hervido añadiendo media taza del agua de cocción. Removemos bien y añadimos la salsa de tomate, para luego volcarlos sobre la cacerola donde hayamos hecho la carne picada y el chorizo; mezclamos bien.
  8. Espolvoreamos con queso parmesano en polvo (no demasiado) y gratinamos en el horno hasta que queden crujientes, en casa nos gustan las puntas de esos mini macarrones un poco quemaditas ;-)
¡A mí me encanta acompañarlo de una cerveza bien fresquita! Y si os da pereza prepararos vuestros propios desayunos de cuchillo y tenedor, no os perdáis mi nuevo post en Solaris by Me aquí.