29 abril 2016

Ruta gastronómica por Galicia

Hace unas semanas tuve la oportunidad de viajar a Galicia para disfrutar durante 72 horas de una ruta gastronómica express. Aunque parezca imposible, nunca antes había visitado esta maravillosa comunidad, pero después de este intenso fin de semana, pienso volver más de una vez y con más tiempo seguro. ¿Cómo podría no volver a un lugar donde comes marisco por menos de 25€ por persona, con vino y postre incluidos? Al menos en Barcelona ya os aseguro que no.

Esta ruta que hice forma parte de un grupo rutas Gastronómicas por toda Europa, podéis ver el resto de propuestas de destinos gastronómicos en el blog de Expedia aquí.


Los billetes de avión, reservas de hoteles y alquiler de coche las realicé mediante Expedia.es, donde tuve todo el tiempo la información de mis reservas organizada dentro de mi cuenta. Cuando organicéis vuestro próximo viaje, os recomiendo que hagáis las gestiones más importantes a través de la web, luego lo tenéis todo organizado en la app móvil o en vuestra cuenta online. Te llegan avisos de las siguientes reservas, vuelos, alquileres, hoteles, etc. En las mismas notificaciones puedes acceder al teléfono del servicio, por ejemplo, cuando tenía que devolver el coche alquilado, me llegó una notificación informando de la hora y el lugar donde debía hacerlo y como soy así de despistada, yo ni me acordaba de esa hora, así que en un segundo marqué el teléfono y pedí un aplazamiento de hora que me dieron sin problema.

Tuve que planificar una ruta para comer en los sitios mejor recomendados de La Coruña, Finisterre y Santiago de Compostela (dejo para otro momento Pontevedra, Lugo y Orense, fue imposible estrujar tanto en tan pocos días). Hablé con varios amigos y conocidos, gente que sé que podría informarme bien sobre dónde comer en Galicia. Mi querido Juan Carlos del blog Gastronomía en Verso me mandó un correo con muchísimos restaurantes magníficos en su ciudad, Coruña, y algunos fuera. Pam, de Uno de Dos, me recomendó un par más y luego ya amigos de amigos, conocidos gallegos, pusieron la guinda al pastel.
Juan Carlos Alonso, del blog Gastronomía en Verso

Primera parada: Coruña

Nos alojamos en el Hotel Meliá María Pita, un clásico de toda la vida restaurado hace algunos años. Las mejores vistas de Coruña, un desayuno exquisito y las habitaciones y baño inmensos. Os lo recomiendo sin lugar a dudas.

Imprescindible pasar por La Pulpería de Melide, creo que nunca más voy a volver a probar un pulpo así. De hecho, no me atreví a pedir pulpo en ningún otro sitio en Galicia solo por no quitarme ese pulpo de mi cabeza. Gorka Rodríguez, su chef, fue galardonado el año pasado como mejor cocinero del Año de Galicia 2015 en el Forum Gastronómico A Coruña 2015 y realmente no me extraña. Aparte del pulpo, tenéis que probar la carne gallega y esa tarta de queso que tienen de postre que te hace tocar el cielo, directamente.


A 23 km de Coruña, tenemos la ciudad de Betanzos, conocida por sus múltiples restaurantes que ofrecen las mejores tortillas de patatas, mundialmente reconocidas. Nosotros fuimos a La Casilla y aunque su tortilla se supone que es la mejor, confieso que me quedé con las ganas de probar la de Casa Miranda, que según Juan Carlos es infinitamente mejor, y yo le creo ;-) Eso sí, en La Casilla nos hizo perder el habla la carne asada a la gallega, un plato que debéis probar sí o sí, aunque llevéis ocho huevos de la tortilla que os hayáis metido entre pecho y espalda.

Paseando por las calles de Coruña:

Churrería Bonilla a la Vista (la de la calle Galera es la más auténtica), en esta churrería se hacen las típicas patatas que están de moda ahora, las que vienen en esa lata gigante y que están tan sumamente buenas.

Otro sitio al que no podéis dejar de entrar si callejeais por Coruña es la Bodega Priorato en Rúa Franja, 16. Como su nombre indica, tienen vino del priorato, servido en porrón junto con un buen puñado de cacahuetes. El suelo del lugar está plagado de las cáscaras de éstos, algo que le da un encanto especial que te hace pensar que lleva siendo así años y años y que ha visto miles de citas de parejas que quieren romper el hielo en un lugar desenfadado, bebiendo un buen vino y compartiendo los pequeños placeres de la vida junto al resto de comensales.

Cenamos en el restaurante A Mundiña, nos lo recomendaron varias personas y entiendo el por qué. Os recomiendo las almejas, el salpicón de bogavante (lubrigante en gallego) y la caldeirada de pescados de roca (su plato estrella hecho con San Martiño, Escacho, Pinto, Raya… los pescados de roca más sabrosos preparados de la forma más tradicional, la misma que utilizaron siempre los marineros de A Costa da Morte en sus casas).

5.00 h (día siguiente): visita a la lonja de Coruña

Una de las experiencias más mágicas que he vivido. Amanecer (después de la cenorra del día antes) tres horas antes de que saliera el sol, con frío, sueño y resaca, fuimos a la lonja de Coruña a ver la subasta del pescado.
No está abierta al público, para ir hay que solicitar un permiso especial, por lo que lo hizo todavía más intrigante y apasionante.
No puedo describir lo que sentí viendo a toda esa gente comprando el pescado, a los que cantaban los precios rebajando a velocidad del rayo los productos que habían sido traídos esa misma noche de alta mar.
El ambiente que se respira en la lonja es tenso por el horario y las prisas pero hay tan buen rollo entre los que están allí, risas, abrazos, miradas cómplices, como me dijo Montse, una de las pescaderas con quien tuve el placer de charlar un ratito, eso es como un colegio de mayores.
Si tenéis tiempo debéis parar en el pueblo de Carral, famoso por el pan, aunque allá donde vayáis en Galicia el pan es espectacular, a cada cual mejor que el anterior que hayáis probado. Pero si tenéis tiempo, pasad por las panaderías de Carral.



Comer en Finisterre

Ese mismo día nos pusimos rumbo a Finisterre (Fisterra en Gallego), conocido como el fin del mundo. Solo tuvimos tiempo de ir a comer a Tira do Cordel (la mejor lubina que he probado jamás) y de ver la puesta de sol desde lo más alto de la colina.

Santiago de Compostela
Hotel AC Palacio del Carmen, sin duda un sitio precioso para alojarse (si tenéis la suerte de que os den alguna habitación que no esté en la primera planta y tengáis más vistas de las que tuve yo). Tiene un precioso jardín donde podéis tumbaros al sol, meditar, hacer yoga, ejercicio… y un spa con piscina, sauna y baño turco además de gimnasio.
Desayuno en Café de Altamira, el restaurante de un hotel decorado de forma muy original emulando las de una vinoteca con aires modernistas y toques retro, sin olvidar las raíces de Galicia de piedra y madera.



Comer en Santiago

Es casi obligatorio pasar por el restaurante Abastos 2.0, os garantizo que tuve una de las mejores experiencias gastronómicas en años. Y eso que fui con un amigo que hacía dos semanas que estuvo en el Celler de Can Roca y me dijo que casi había disfrutado más aquí que en el mejor restaurante del mundo.

Y como punto y final, la guinda del pastel de nuestro fin de semana gastronómico, la puso el restaurante Casa Marcelo. Mi amiga Marta no pudo describirlo mejor (fue un par de días después que nosotros), me dijo: “Dios, estoy a punto de llorar. Estoy disfrutando tanto de la comida que casi me abrazo con el camarero”. Eso mismo sentimos nosotros. Y eso que estuvimos a punto de no ir porque ya no podíamos de comer comer y comer. Menos mal que soy un pozo sin fondo y a mí esto de comer no me satura jamás; porque creo que nunca en mi vida había comido tan bien. No sé si fueron un cúmulo de sensaciones, entre el agotamiento del día anterior de ir a la lonja, el viaje a Fisterra, la cena en Abastos 2.0, el paseo por Santiago, la misa en la catedral donde vimos el Botafumeiro…

Casa Marcelo tuvo un renacer en el año 2012, tras trece años revolucionando la gastronomía gallega con un menú degustación sometido al dictado del mercado como única opción para el comensal en un espacio con la cocina abierta a la sala. Desde ese año el menú pasó a mejor vida (ahora mismo yace enterrado en la huerta del restaurante, os juro que es cierto, en la fotografía tenéis la prueba) y pasó a servir sus platos en un concepto nuevo de taberna con oferta de tapas gallegas y japonesas. Muy recomendables: las ostras, zamburiñas, dim-sum, shao-mae de pollo al curry, patata puerro con yema de huevo casero y tocino ibérico (de muerte lenta), la alcachofa del Amor (tras resucitar volveréis a morir lentamente), el steak tartar de solomillo del país (un poco demasiado picado para mi gusto pero exquisito de sabor), temaki de atún, el churrasco de chimichurri… y seguro que todo lo demás que no tuve la oportunidad de probar por falta de espacio en mi estómago. De postre debéis pedir el queso cremosito del país y membrillo (un queso de leche cruda que producen para el restaurante) y el chocolate, sorbete de mandarina y Pedro Ximénez. Solo digo una cosa: quiero volver a Galicia para volver a Casa Marcelo.

¡Ah, y una semana más, no os olvidéis de echar un vistazo a mi último post en #SolarisByMe, donde os enseño un rincón mágico en el Empordà: un restaurante en lo alto de una colina, dentro de un faro! No os lo perdáis, aquí.


21 abril 2016

Macarrones caseros con chorizo, carne y tomate

Sé que mi blog es cada día más un blog de recetas healthy y postres saludables y que esta receta de hoy descuadra un poco con mis recetas verde que te quiero verde de los últimos meses; pero quienes me conocéis sabéis que soy de esas personas que no soporta los extremos, y que en casa tanto nos comemos una ensalada de quinoa como un platazo de macarrones con chorizo, de los de toda la vida, que además, preparados con ingredientes de calidad, no dejan de ser un plato ultra completo y saludable para toda la familia.

Además, ésta no es una receta cualquiera, es la receta secreta de la madre del que fue mi primer novio y creedme, no hay otra igual. Los ingredientes son los clásicos: macarrones, carne picada, chorizo y salsa de tomate. La clave está en la calidad de éstos y en cómo se preparan. Tomad nota porque se va a convertir en vuestra receta indispensable de macarrones con chorizo, para el resto de vuestros días.

La receta original es con salsa de tomate casera, pero confieso que desde hace unos años he descubierto hay una salsa de tomata con la que me quedan exactamente iguales que con la que hago yo, la salsa de tomate estilo casero de Orlando. Además, tuve la suerte de poder visitar la fábrica de Orlando en Alfaro, La Rioja, hace un par de semanas y si ya era mi salsa predilecta entonces, ahora todavía lo es más.
Fui con un grupo de compañeros blogueros gastronómicos a ver como se realiza todo el proceso para la elaboración del tomate frito, una experiencia muy interesante donde vimos desde el momento de plantar la semilla del tomate, hasta el momento en el que salen las cajas de la fábrica.

Es emocionante ver cómo plantan una semilla, luego crece una plantita y la llevan al campo de cultivo, donde se planta y se espera a tenga su tamaño óptimo en verano para recolectar el tomate. De allí pasa a la fábrica y aquí es donde sucede la magia.

¿Qué tiene de especial Orlando?

El tomate frito Orlando es diferente al resto de salsas de tomate por una razón que me gustó especialmente: el aceite que usan para la salsa solo ha sido utilizado una vez, y para producir el sofrito hecho con cebolla y ajo, exactamente igual que como lo haríamos en casa. Para el tomate frito clásico, utilizan ese aceite para el tomate, es por esto que el aroma y sabor que se consiguen es el de un sofrito de verdad.
Me impactó mucho ver que este sofrito se hacía de forma prácticamente artesanal, durante dos horas a fuego lento, la cebolla, el ajo y el aceite (de girasol en casi todas las variedades y de oliva en algunos).

Macarrones caseros con chorizo, carne picada y tomate

Ingredientes para una persona
  • 1 paquete de macarrones finos, los más delgaditos que encontréis
  • 1 cebolla grande (unos 100 g)
  • 1 bote de salsa de tomate estilo casero Orlando
  • 200 g de carne de ternera picada
  • 200 g de carne de cerdo picada
  • 1/2 chorizo
  • Queso parmesano en polvo
Preparación
  1. Trituramos la cebolla con el minipimer, se trata de hacer una especie de pasta de cebolla. Seguramente penséis que es algo extraño pero creedme, es el quid de estos macarrones. Al estar triturada, luego se quedará impregnada en la carne picaada y dará ese toque diferente al plato. Si os gustan los trozos de cebolla, no os preocupéis, el tomate estilo casero Orlando ya la lleva incluida así que satisfechos ;-)
  2. Ponemos la cebolla en una sartén a fuego lento con un par de cucharadas de aceite de oliva.
    Dejamos que se haga lentamente durante unos 20 minutos removiendo de vez en cuando.
  3. Mientras tanto, salpimentamos ligeramente ambas carnes picadas, mezclándolas bien. También dejaremos cortado el chorizo en dados muy pequeños (sin la piel).
  4. En cuanto la cebolla esté lista, le añadiremos la carne picada, subiendo el fuego a media-alta temperatura hasta que la carne se haya dorado ligeramente.
  5. Una vez esté casi lista la carne, haremos un agujero en medio de la sartén y bajaremos el fuego, pondremos el chorizo picado en este hueco que hemos formado, de esta forma irá soltando su aceite. Una vez haya una buena cantidad de aceite del chorizo, mezclaremos bien con la carne.
  6. Mientras se esté haciendo la carne, ponemos la salsa de tomate casero Orlando en otra sartén sin aceite y lo calentaremos y dejaremos que reduzca durante unos 10 minutos.
  7. Una vez esté todo listo, lo reservaremos y preparamos los macarrones según las indicaciones de la marca. En mi caso siempre me gusta dejarlos 1-2 minutos menos de lo que indica, pues luego se terminarán de hacer en el horno. Los escurrimos y los volvemos a colocar en la cacerola donde los hayamos hervido añadiendo media taza del agua de cocción. Removemos bien y añadimos la salsa de tomate, para luego volcarlos sobre la cacerola donde hayamos hecho la carne picada y el chorizo; mezclamos bien.
  8. Espolvoreamos con queso parmesano en polvo (no demasiado) y gratinamos en el horno hasta que queden crujientes, en casa nos gustan las puntas de esos mini macarrones un poco quemaditas ;-)
¡A mí me encanta acompañarlo de una cerveza bien fresquita! Y si os da pereza prepararos vuestros propios desayunos de cuchillo y tenedor, no os perdáis mi nuevo post en Solaris by Me aquí.

13 abril 2016

Tostada de aguacate y huevo poché

El 99% de los días laborales como y ceno delante del ordenador, es lo que tiene ser autónoma, que esto de sentarse a la mesa relajadamente y disfrutar de lo lento es como una utopía. Por eso cada día más, tiro de platos fríos, casi todos crudos, que me lleven poquito rato de preparación. Esta tostada de aguacate y huevo poché que os enseño hoy es muy sencilla, pero no por ello menos rica.

Aunque me encantaría tener más tiempo para hacer mi propio pan (creo que mi media está en unas cuatro veces al año), acabo de descubrir un pan delicioso: The Rustik Bakery, seguro que habéis visto el anuncio en la televisión en el que salen mis compañeros Loleta, Xaber, Gonzalo d’Ambrosio y el panadero Daniel Jordà.

Este pan es especial porque está hecho con masa madre, algo que hacen los panaderos de toda la vida y que le da al pan una textura más esponjosa, mejor sabor y aroma, además que ayuda a que se conserve durante más tiempo, lo que le permite no utilizar conservantes y ser 100% natural. El proceso de elaboración es el que manda un buen pan: mezclar, amasar, fermentación lenta, doble reposo, horneado…


 

Tostadora de Russel Hobbs



Además hay tres variedades de hogazas, la de masa madre a secas, masa madre y cereales la de masa madre y aceitunas. Mi favorito y el que he utilizado para esta receta es el de masa madre y cereales.

Tostada de cereales con aguacate y huevo poché

Ingredientes para una persona
  • Pan Masa madre con cereales de The Rustik Bakery
  • 1 aguacate
  • 1 rabanito
  • 1 huevo muy muy fresco (del día mejor)
  • Lima
  • Berros
  • Semillas de calabaza
  • Semillas de sésamo
  • Psyllium Husk
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal rosa del Himalaya
Preparación
  1. Ponemos una olla con agua, sal y un chorro de vinagre a hervir.
  2. Cortamos el rábano en láminas muy finas y reservamos.
  3. Cortamos el aguacate deshuesado en rodajas y aliñamos con un poco de lima exprimida, reservamos a un lado.
  4. Cuando el agua empiece a hervir, rompemos el huevo y lo tiramos en una taza, bajamos el fuego al mínimo y con una cuchara removemos enérgicamente para que se forme un remolino en el centro, echamos el huevo desde la taza con cuidado dejando que el remolino del agua haga que la clara envuelva a la yema. Dejamos un par de minutos para se haga a fuego suave y retiramos con una espumadera.
  5. Podéis tostar la rebanada o dejarla tal cual, a mí me va a días según me apetezca más o menos crujiente. En cualquier caso está delicioso igual ;-)
  6. Colocaremos los berros sobre la tostada, luego el aguacate, las láminas de rábano, el huevo poché y todo lo que queráis echarle, en mi caso siempre añado semillas de lino molidas, sésamo, calabaza, psyllium husk o lo que me encuentre. También podéis poner germinados (aquí os explico cómo se hacen germinados en casa).
  7. Aliñamos con un poquito más de lima, aceite de oliva virgen extra, sal gruesa molida y un poco de pimienta.
¡A mí me encanta acompañarlo de una cerveza bien fresquita! Y si os da pereza prepararos vuestros propios desayunos de cuchillo y tenedor, no os perdáis mi nuevo post en Solaris by Me aquí.

12 abril 2016

Bizcocho de yogur y fresas con Cava









Hemos aprovechado los últimos coletazos de nieve para ir a la montaña, y aunque ha durado poquito hemos podido disfrutar de momentos preciosos y relax junto a la chimenea en nuestro apartamento de La Cerdanya. Y aprovechando este tiempo libre he cocinado con mi hijo esta sencilla receta de bizcocho de yogur y fresas.

Son momentos como estos, en los que estoy en un lugar sin wifi y sin datos móviles, en los que me doy cuenta que tengo que parar y echar el freno, no paro ni un solo momento de mi vida y esto no puede ser, normalmente no me detengo ni en vacaciones. Por eso estos días han sido para mí pura magia y sobre todo para mi hijo, quien seguro ha agradecido que no hubiera tecnología a nuestro alrededor.

Hemos aprovechado para leer y cocinar juntos, ya nos hemos terminado su primera novela, El Principito. Se la he estado leyendo durante varios meses, un ratito cada noche, intento que sea al menos media hora. Y ahora vamos a por su segunda novela, "La Historia Interminable", un libro que me leyó mi tía Cristina Sampere cuando era pequeña y que voy a leerle (el mismo ejemplar, por cierto) a mi hijo.

Volviendo al tema de cocinar con mi hijo, hemos preparado una tarta facilísima y muy rápida, en realidad la ha preparado toda él solito, yo solo le iba diciendo lo que tenía que hacer y procurando que no pusiera el suelo perdido pero bueno, son niños y ya se sabe, si no se han  manchado, no han disfrutado ;-) Además, con su trona Tripp Trapp de Stokke, Lucas puede ayudarme en la cocina desde que era un bebé ¿sabéis que esta trona se ajusta a la altura del niño desde que es bebé? Se regula para que siempre esté sentado en una posición ergonómicamente correcta para cada estatura, nunca le quedan los piés colgando y siempre está a la altura que necesita para sentarse a la mesa, incluso tiene una bandeja para los más peques.

¡Lo más complicado es escoger entre todos los colores y combinaciones! ¿Qué os parece la nuestra negra con el cojín gris piedra? Podéis comprar cualquier combinación que queráis directamente desde la web de Stokke.


Cocinando en su trona Tripp Trapp de Stokke

Sartén de mango desmontable BRA Infinity


Acordaros de visitar mi último post en Solaris By Me donde os recomiendo el mejor sitio de terraceo, música y ambiente de Barcelona, no te lo pierdas ;-)

Bizcocho de yogur y fresas con Cava

Ingredientes
  • 180 g de aceite de coco
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de ralladura de limón
  • 60 ml de cava (opcional, podéis reemplazarlo por zumo de limón)
  • 280 g de yogur Griego o yogur de leche de cabra
  • 340 g de azúcar integral de caña
  • 300 g de harina
  • 1 cucharada y 1/2 de levadura
  • Un puñado de fresas
  • 2 cucharadas de hojas de tomillo fresco (opcional)

    Preparación

    1. Precalentamos el horno a 160ºC.
    2. Ponemos los huevos, aceite de coco fundido, ralladura de limón, cava, yogur y azúcar en un bol grande y mezclamos con unas varillas.
    3. Tamizamos la harina junto con la levadura y añadimos a la mezcla anterior, mezclamos con la ayuda de una espátula o cuchara de madera (no batimos. Ponemos la mitad de las fresas y mezclamos.
    4. Engrasamos un molde de 24 cm (en mi caso una sartén de mango desmontable ultra antiadherente, como ésta BRA Infinity) y volcamos la mezcla en el interior. Colocamos el resto de las fresas por encima sin hundir (lo harán en el horno).
    5. Horneamos durante unos 50 minutos o hasta que al clavar un cuchillo éste salga casi limpio del todo.
    6. Dejamos reposar en el molde durante 5 minutos y desmoldamos dejando que enfríe sobre una rejilla.
    7. ¡Chin chin!



    ¡Ah, os recuerdo que todavía podéis apuntaros a La Gran Sushi Party de Blue Dragon aquí! ¡Nos vemos el 5 de mayo!