
¿Cómo? ¿Galletas Red Velvet? Ualaaaa! sí sí, eso díje yo cuando leí el título de esta receta. ¡Esto tengo que probarlo! Cuando me llegó a casa la última revista de Donna Hay con media docena de recetas de red velvets (de todo menos pasteles) casi me da un patatús. Lástima que a mí lo de los colorantes artificiales no sea lo que más me apasiona en el mundo pero como siempre digo: "no hay venenos sino dosis", así que como no me voy a comer 12 galletas red velvet todos los días de mi vida, creo que un dulce no amarga a nadie.
Después del éxito que tuvieron estos cupcakes red velvet que aprendí a hacer en el taller de Belén y Mensaje en una Galleta, se ha convertido en una especie de obsesión esto de hacer postres rojos. Son tan bonitos... tan... pasionales... tan... de mujer... tan... ¡navideños! Y si no os gusta el colorante (va por ti Gloria), pues no se lo ponéis y tenéis una deliciosa receta de galletas de chocolate, ¡de esas para morirse!
Galletas Red Velvet
o galletas de chocolate para morirse de gusto
Salen unas 38 galletas
Sí, el título es poco bestia, pero no se me ocurría otro para estas galletas, tomad nota, probad y flipad en colores (o mejor dicho, flipad en rojo):
Ingredientes
- 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 250 g de azúcar moscobado (o azúcar integral)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 2 huevos L
- 100 g de chocolate 70% fundido al baño maría (he utilizado la tableta de Lindt postres 70%)
- 185 g de harina (la de gallo del paquete blanco y rojo)
- 2 cucharaditas de levadura en polvo tipo Royal
- 25 g de cacao en polvo desgrasado (Valor o Hershey's)
- 1 1/2 cucharadas de colorante rojo (así es como lo indica en la receta de Donna Hay, yo le he puesto 2 cucharaditas)
- 200 g de chocolate 70 % (el mismo que hemos utilizado antes) - picado o molido
- 55 g de azúcar blanco
- 40 g de azúcar glas
Ponemos la mantequilla junto con el azúcar moscobado y la vainilla en nuestro robot de cocina con el accesorio de la pala y batimos a velocidad media durante 3-5 minutos hasta que se hayan mezclado bien y la mezcla se haya blanqueado un poco. (Si no tenemos robot podemos utilizar la batidora de varillas a velocidad media baja).
Añadimos los huevos de uno en uno mezclando bien después de añadirlos. Seguimos batiendo durante unos 2 minutos hasta que esté cremoso.
Añadimos el chocolate previamente fundido al baño maría y volvemos a mezclar.
Tamizamos la harina junto con la levadura y el cacao y lo agregamos a la mezcla junto con el colorante rojo. Volvemos a mezclar hasta que se haya formado una masa suave.
Por último agregamos el chocolate picado (yo lo he triturado en la thermomix a velocidad 7 durante unos segundos).
Enfriamos la mezcla en la nevera durante 1 hora o hasta que haya endurecido.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Preparamos unas bolas con la masa del tamaño de una cucharada. Las rebozamos en el azúcar blanco y ponemos sobre papel de hornear (o un tapete de silicona) en la bandeja del horno. Espolvoreamos con azúcar glas (he utilizado un colador pequeñito para que se espolvoree mejor).
horneamos durante unos 12-14 minutos o hasta que aparezcan unas grietas en la superficie de la galleta. Los bordes deben estar crujientes y los centros deben estar blanditos.
Dejamos enfriar sobre una rejilla y... ¡ñam!
Añadimos los huevos de uno en uno mezclando bien después de añadirlos. Seguimos batiendo durante unos 2 minutos hasta que esté cremoso.
Añadimos el chocolate previamente fundido al baño maría y volvemos a mezclar.
Tamizamos la harina junto con la levadura y el cacao y lo agregamos a la mezcla junto con el colorante rojo. Volvemos a mezclar hasta que se haya formado una masa suave.
Por último agregamos el chocolate picado (yo lo he triturado en la thermomix a velocidad 7 durante unos segundos).
Enfriamos la mezcla en la nevera durante 1 hora o hasta que haya endurecido.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Preparamos unas bolas con la masa del tamaño de una cucharada. Las rebozamos en el azúcar blanco y ponemos sobre papel de hornear (o un tapete de silicona) en la bandeja del horno. Espolvoreamos con azúcar glas (he utilizado un colador pequeñito para que se espolvoree mejor).
horneamos durante unos 12-14 minutos o hasta que aparezcan unas grietas en la superficie de la galleta. Los bordes deben estar crujientes y los centros deben estar blanditos.
Dejamos enfriar sobre una rejilla y... ¡ñam!