Después de un enero de vuelta a las rutinas, comidas ligeras, batidos llenos de fruta, caldos, cremas suaves y verduras al vapor…
lo confieso: echaba de menos encender el horno.
Volver a la repostería es, de algún modo, volver a mi esencia. A ese lugar donde empezó todo.
No para empacharnos de azúcar ni hacer tartas imposibles.
Sino para hornear ese tipo de dulces que perfuman la cocina, acompañan una tarde tranquila y te recuerdan que estás en casa.
Y este bizcocho de limón es exactamente eso.
La receta original partió del famoso lemon cake de Starbucks que versionó @lasrecetasdemj, y que con los años he ido adaptando a mi manera: menos azúcar, harinas más suaves, sin gluten, y ese equilibrio ácido-dulce que consigue que quieras otro trozo. Y luego otro.
Estos días en los que estamos encadenando tanta lluvia y cielos grises, he empezado a soñar con el verano.
Y no sé por qué, pero los limones siempre me lo recuerdan.
Su olor, su color, su forma de iluminar y refrescar cualquier receta.
Así que me pareció el momento perfecto para recuperar este bizcocho y traer un pedacito de esa estación que parece lejana, pero cada vez está más cerca.
Es un bizcocho jugoso, con el dulzor justo, que puedes dejar tal cual o coronar con un glaseado cítrico que le da ese efecto wow al primer bocado.
Una de esas recetas que conviene guardar bien, en un lugar fácil de encontrar, porque vas a querer repetirla una y otra vez.
¿Te animas a prepararlo este finde? Si te ayuda el ver el paso a paso en vídeo, lo tienes AQUI
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Me encantará saber si tú también eres de las que prefieren los bizcochos con o sin glaseado… y si los limones también te saben un poco a verano.
Bizcocho de limón
Ingredientes
- 130g de harina de arroz
- 100g de harina de avena
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato
- Una pizca de sal
- 90g de azúcar de coco
- 3 huevos L
- 90 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 80 g de nata fresca o yogur griego
- Zumo de 1 limón
- Ralladura de 2 limones eco
Ingredientes para el glaseado (opcional):
- 150 g de azúcar glas
- Zumo de 1/2 limón
- Ralladura de limón
Preparación
- Precalienta el horno a 200ºC.
- Mezcla los ingredientes secos. Las harinas, la sal, la levadura y el bicarbonato sódico. Reserva.
- Bate con unas varillas la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar. Echa uno a uno los huevos mientras vas batiendo.
- Añade la nata o yogur, zumo de limón y ralladura. Sigue batiendo.
- Añade la mezcla de harinas a la mezcla anterior con unas varillas manuales y sin incorporar mucho aire.
- Engrasa un molde de plum cake y fórralo con papel de hornear.
- Hornea bajando la temperatura a 175 ºC durante 45–55 minutos.
- Deja enfriar 5 minutos, desmolda y deja sobre una rejilla.
- Prepara el glaseado mezclando el azúcar con el zumo de limón y enfría 20 minutos.
English version
After a January of getting back into routines — lighter meals, fruit-packed smoothies, broths, silky soups and steamed vegetables… I’ll admit it: I missed turning on the oven.
Going back to baking is, in a way, going back to my essence. To where everything began. Not to overload ourselves with sugar or make impossible cakes, but to bake the kind of treats that perfume the kitchen, accompany a quiet afternoon and remind you that you’re home.
And this lemon loaf is exactly that.
The original recipe was inspired by the famous Starbucks lemon cake recreated by @lasrecetasdemj, which over the years I’ve adapted in my own way: less sugar, gentler flours, gluten-free, and that sweet-tangy balance that makes you want another slice. And then another.
These rainy, grey days have made me start dreaming of summer. And for some reason, lemons always remind me of it. Their scent, their colour, the way they brighten any recipe.
The result is a moist loaf with just the right sweetness, delicious on its own or topped with a citrus glaze that gives that first-bite wow effect.
One of those recipes worth keeping close — because you’ll want to make it again and again.
