Si alguna vez has tenido que dejar el gluten —por celiaquía, intolerancia o decisión propia— sabrás que hay dos cosas especialmente difíciles de sustituir: el pan… y la pasta.
Si alguna vez has tenido que dejar el gluten —por celiaquía, intolerancia o decisión propia— sabrás que hay dos cosas especialmente difíciles de sustituir: el pan… y la pasta.