05 enero 2017

Bretaña Francesa, guía de viaje gastronómica


Hace unas semanas pasamos cuatro días maravillosos de escapada romática por la Bretaña Francesa. Yago y yo tenemos una especie de predilección por viajar a Francia, desde que pasamos nuestro primer fin de semana juntos en un publecito al la de Carcassone, siempre habíamos querido volver a Francia. Así que este viaje de cuatro días a Bretagne (Breizh en bretón), supuso para nosotros otro fin de semana romántico sin niños.

Y como lo mío es comer (más que la cocina en sí), he querido preparar esta guía gastronómica y de viaje para ir a la Bretaña Francesa. Tanto si viajes para conocer su gastronomía como por visitar sus pueblos medievales o disfrutar de sus valles rurales de color verde intenso, hay algo que no debes dejar de probar en esta región al Oeste de Francia: las ostras. Bretaña es una tierra que vive volcada al mar, ensimismada en su mundo celta, tiene su propia lengua y su propia cultura, algo que me atrae especialmente pues yo también vengo de una comunidad en la que tenemos una lengua diferente a la de nuestro país. Así que os invito a que viajéis a esta maravilla de contrastes que es Bretaña, donde tendrás naturaleza, gastronomía, y su mar que te regalará todos los días una magia indescriptible. Sigue leyendo y sabrás de lo qué hablo.


Si visitáis Bretaña, tenéis una app para el movil fantástica con muchísimas ideas para visitar y hacer, es ésta. Y sobre todo, podéis consultar la web de turismo de Bretaña donde encontraréis un sinfin de recursos.

Empecemos por el principio, cuando uno planifica un viaje, siempre empezará pensando en el presupuesto que tiene, como es lógico siempre habrá opciones más económicas y más caras pero os puedo asegurar que, en líneas generales, viajar a Bretaña, es bastante económico. Desde viajar a Bretaña en avión (creo que hasta sale más barato que algunos vuelos nacionales), ya es barato. Nuestro billete no costó más de 80 € por persona ida y vuelta con Vueling (Barcelona - Rennes - Barcelona).

La guía que os voy a dar es la misma ruta exacta que hicimos nosotros, cuatro días. Salimos desde Barcelona en un vuelo directo a Rennes. En el mismo aeropuerto alquilamos un coche que ya teníamos reservado y nos fuimos directamente al mar (dejamos la visita a Rennes para el tercer día, aunque podéis hacerlo como más os plazca, váis a tener que volver igualmente así que lo podéis dejar para el final).

*Guía de hoteles y restaurantes al final del post, con direcciones y enlaces.

Primera parada: Cancale, el paraíso de las ostras

Cancale, la capital ostrera de Bretaña. Un pueblo mágico que te deja pasmado si miras hacia el mar. Por la noche, la bahía con pleamar, es un inmenso lago con barcos fondeados que dejan una estampa de quietud y calma. Y cuando amaneces por la mañana, la marea baja (bajamar) y se descubre el mayor cultivo de ostras de toda Francia. Al fondo de la bahía, a lo lejos, emerge el famoso Mont Saint-Michel. Un espectáculo, sin lugar a dudas.

Cancale nació de una concha, como Venus. Ya los romanos comieron aquí ostras. El lugar adquirió rango de ciudad proveyendo a la corte real cestas de marisco… y marineros. En el siglo XIX, los marineros zarparon hacia Terranova y dejaron a sus esposas a cargo del pueblo. De esa época procede la franqueza y la honestidad que caracterizan a las cancalesas del barrio antiguo, sobre todo del puerto de la Houle y de las pintorescas «calles de atrás», adosadas al acantilado. En la ciudad «alta» residían los armadores.

Os aconsejo que os despertéis antes de que lo haga el sol, y veáis el amanecer tras el horizonte, la estampa es asombrosa y los colores que se crean son a cada minuto un vaivén de sensaciones que te embriagan junto con el aroma a mar, a humedad, a ostras.

Degustad todas las otras que podáis, sobre todo la ostra autóctona, una variedad de mayor tamaño y plana conocida como pied de cheval. Otro consejo: "allá donde fueres, haz lo que vieres". Mira cómo degustan las ostras los autóctonos, seguramente, no lo estabas haciendo bien (os lo dice una que por muy fan de las ostras que fuera, cometió la novatada igualmente, jeje).

Si podéis, organizad una visita a la zona de cultivo de ostras, nosotros tuvimos la suerte de que nos acompañaran de la oficina de turismo a hacer un tour por el fango y ver en directo cómo trabajan los ostricultores, magia y más magia.


Breizh Café Hotel & Café, Cancale

Cena en el restaurante Côté Mer, Cancale
Pleamar
Bajamar (viendo el amanecer)
Mercado de las ostras, Cancale
 

 
 Os dejo con este vídeo en el que podéis ver mi retransmisión en directo:


Segunda parada: Experiencia Bretona "Cocina corsaria en alta mar"

Por suerte, hoy en día viajar está al alcance de muchos, todos podemos hacer algún viaje de vez en cuando, existen un sinfín de ofretas y posibilidades que nos permiten ir aquí y allá sin gastar demasiado. Pero al final, ¿qué significa viajar? para mí, hacer un viaje, no solo es visitar los lugares históricos de la ciudad, sus restaurantes o sus paisajes, sino adentrarte en la vida de los autóctonos, convivir con ellos, comer como ellos, bailar como ellos y sobre todo, con ellos. Eso es viajar de verdad. Por eso, ésta, es una de las experiencias que no os podéis perder si visitáis Bretaña: Experiencia gastronómica en altamar con un chef: Cuisine corsaire en Baie de Cancale.

Jérôme, el marinero y Emmanuel, el chef, son dos piratas de la mara que te transportarán al paraíso de las especias a bordo de un barco con historia pirata, te deleitarán con un menú preparado allí mismo, al son de las olas, inspirado en el mar, las especias y las historias que estos dos lobos de mar te cuenten allí mismo. Sin duda, la mejor de todas las experiencias de este viaje. Os dejo una pequeña pincelada de lo que fue el suculento menú de 14 platos a bordo. Desde degustación de legumbres con especias, tomates Serenissima (receta aquí), ostras naturales a las pimientas del mundo (vídeo receta), carne de cangrejo al aceite cumbavas (receta del libro Epices-Roellinger), rillette (una especie de paté) de caballa al perfume Alizés (receta del libro de Roellinger), Sopa de nécoras, parrilla de langosta, y muchos más platos de locos que no podéis perderos.








Podéis seguir a Yago en instragram aquí.

 

Tercera parada: taller de galletas bretonas en Maison Guella

Si hay algo que tengas que llevarte a casa tras el viaje a Bretaña, es una caja de galletas de Maison Guella. Además, si podéis y tenéis tiempo, os recomiendo que detengáis el tiempo para hacer un pequeño taller de cómo hacer galletas bretonas, tuvimos la suerte de tener a Jennifer, la mujer del hijo del señor Guella, creador de la casa que lleva su nombre, como maestra. ¡Qué bien nos lo pasamos! teníais que haber visto a Yago haciendo galletas, por más que me duela, fueron infinitamente mejor que las mías y eso que no había pasado de hacer un par de tostadas en su vida... en fin, suerte del principiante, jeje.

Jennifer Guella en La Maison Guella durante el taller de galletas bretonas

Cuarta parada: Visitar Saint-Malo

Si podéis, os recomiendo que cojáis un guía para uqe os haga una visita por esta ciudad amurallada fundada en el s. XII y que fue completamente destruída durante la II Guerra Mundial y que como consecuencia de los incendios y de la destrucción de 1944, sólo se ha conservado dos o tres ejemplos de sus construcciones originales en madera.  La ciudad ha sido reconstruida en sus tres cuartas partes con absoluta fidelidad, por lo que la visita es indispensable. Nuestra guía, Coralie Gortais, de la agencia Emeraude Guides, fue lo más, a la pobre la abasallamos a preguntas y es que lo sabía todo sobre la ciudad, la guerra, los autóctonos, su cultura, sus tradiciones... ¡Gracias Coralie, todavía nos acordamos de ti y cómo recitaste el nombre del bar con el nombre más largo del mundo!
"Saint-Malo fue fundada en el S.XII y debe su nombre al monje galés Mac Low, que en el S.VI se convirtió en obispo de Alet, antigua cuna de la ciudad actual.  En 1308 se juramentaron en una comuna y en 1395 se sometieron al rey Carlos VI de Francia, quien les concedió la exención del pago de derechos portuarios.  En 1590 sus habitantes, que eran católicos, se negaron a ver cómo subía al trono de Francia, Enrique de Navarra que era protestante, por lo que asediaron el castillo y se declararon "República independiente" durante cuatro años, hasta la abjuración del rey Enrique IV.  En 1661 sufrió su primer gran incendio.  En los S.XVII y XVIII alcanzó una prodigiosa prosperidad gracias a sus navegantes que armaron buques para las Indias, China, África y las Américas."
Imprescindible hacer un brunch en el Cargo Culte Café, ¡decoración vintage y comida de diez!

Vistas del amanecer desde las murallas de Saint-Malo


Amanecer por las calles de Saint-Malo




 Hotel La Maison des Armateurs, Saint-Malo





Brunch en Cargo Culte Café

Quinta Parada: Dinan y puerto de Dinan (camino a Rennes de vuelta)

A nosotros solo nos dio tiempo a pasar por Dinan, aunque si podéis, debéis ir al Mont de Saint-Michel ni que sea a hacer una foto al amanecer o atardecer, de todos modos, como hay tantas fotos de esta abadía colgadas por la web, solo hace falta que la googléis un poco y ya la habréis visto, para nosotros fue muchísimo más enriquecedor pasear por las calles de Dinan y el puerto







Paseando por Dinan con mi bolso de saco de Etoile No.5

Última parada y vuelta a casa: Rennes

Tuvimos poco tiempo para disfrutar de Rennes pero creo que pudimos empaparnos de su esencia, sobre todo la gastronómica. Tuve una cita con el chef Sylvain Guillemot, del restaurante con una estrella Michelin l’Auberge du Pont d’Acigné. Nos acompañó para visitar el mercado des Lices, uno de los más conocidos de Bretaña, que me enamoró profundamente. No sé si fue por el hecho de pasear por cada parada acompañando a Sylvain a hacer sus compras diarias, o fue el reflejo de los adoquines mojados al alba, el vapor saliendo de las bocas de los trabajadores o simplemente la energía que desprende ese pequeño mercado, al que tienes que visitar para entenderme.
Quedó pendiente ir a comer a su restaurante, así que ya tengo un motivo más (como si tuviera pocos) para volver a Bretaña.

No os vayáis de Bretaña sin probar sus crêpes de trigo sarraceno, os recomiendo la Crêperie St Georges en Rue du Chapitre, Rennes, os aviso, os volveréis locos para escoger, ¡cada crêpe es espectacular! Ah, y pronto os prometo receta de la masa de crêpe de trigo sarraceno, igual que la hacen en Bretaña.


Dónde alojarte y dónde comer en Bretaña:

  1. Breizh Café, Hotel Cancale
    Hotel muy nuevo, pequeñito pero con unas vistas espectaculares a la bahía.
  2. Restaurante Côté Mer, Cancale
    Cocina gastronómica de la región, no es barato pero comeréis exquisitamente
  3. Experiencia en barco, Cancale "Cuisine Corsaire"
    Imprescindible
  4. Taller de galletas pretonas en Maison Guella, Cancale
    Otro imprescindible
  5. Hotel La Maison des Armateurs, Saint-Malo
    Fue el único que vi, muy correcto aunque un tanto anticuado para mi gusto
  6. Cargo Culte Café, Saint-Malo
    Para hacer un brunch, parada obligatoria
  7. Restaurante La Bouche en Folie
    Pequeño y romántico restaurante con comida exquisita, bien de precio.
  8. Hotel Magic Hall, Rennes
    El hotel más chulo en el que he estado en mi vida, si váis a Rennes, es imprescindible
  9. Crêperie St Georges, Rennes
    Una de las crêperies más creativas de Rennes, las mejores crêpes que he probado jamás.

5 comentarios:

  1. Maravilloso!! hemos estado por toda la zona que habéis estado y nosotros también somos uno enamorados de Francia y cada escapada que podemos, que por cierto acabamos de volver de pasar unos días allí.
    A por la próxima escapada!!!

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    1. Gracias por tu comentario Dolores! Un fuerte abrazo!

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  2. Ha sido un immenso placer leer tu entrada del viaje a Bretaña. Me ha recordado el viaje que hicimos con mis hijos pequeños en el 2013. Aunque nosotros, por presupuesto, siempre nos alojamos en casas con cocina, para cocinar y no disparar el presupuesto. Y también porqué nos gusta mucho la libertad que da tener tus propios horarios de comidas, entradas y salidas.
    No estuvisteis vosotros en la costa ? su litoral es digno de ver.

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    1. Tengo pendiente volver, en 4 días no nos dio la vida para más! si tienes alguna recomendación, bienvenida será ;-)

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  3. Que maravilla!!! hemos estado una semana en Bretaña este pasado verano y ha sido un viaje que quedará en el recuerdo. gracias

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