09 noviembre 2017

Marbella en familia en el Marbella Club Hotel






Hace unas semanas reviví momentos de mi infancia que tenía guardados en un rincón de mi memoria como algo maravilloso y único. Cuando era una niña, mis padres tenían un destino favorito por excelencia: el Marbella Club Hotel. Ese recuerdo emergió del olvido el mes pasado cuando unos treinta años después volví a pisar este hotel, que es para mí, el mejor del mundo. Además fuimos con los niños, por lo que esa sensación de inocencia que se maravilla con todo lo nuevo, volvió a formar parte de mí y volví a ser niña otra vez. Os invito a seguir leyendo y a que podáis sentir, ni que sea, una pequeña parte de lo que sentimos ese fin de semana de ensueño.



Si de algo sé en esta vida es de hoteles, y no porque sea una loca que va de un hotel a otro todo el santo día (ya me gustaría), sino porque he estudiado la carrera de Dirección Hotelera y además porque he trabajado en varios hoteles a lo largo de mi carrera. Siempre han sido mi verdadera pasión, aparte de la cocina y la fotografía. El mundo que se esconde detrás de un hotel es tan complejo que no os podéis llegar a imaginar. La comunicación entre todos los departamentos, las personas que hay detrás de cada llamada, una simple almohada o un botón, pueden hacer que la experiencia de un cliente sea nefasta o bien todo lo contrario. Pues bien, la unión de todo es lo que hará que un cliente quede satisfecho o no. Pero hay algo que hace que diga que éste es para mí, el mejor hotel en el que haya estado jamás: su servicio, impecablemente. Los trabajadores del hotel transmiten felicidad, es decir, se nota que hacen su trabajo con pasión, que les gusta lo que hacen y creen en lo que hacen. No sabría explicarlo con palabras, tendríais que verlo para entender lo que os digo. Sentimentalismos aparte, os voy a contar todo lo que hicimos ese fin de semana en Marbella con niños, que, por cierto, apenas salimos del hotel, así que os cuento todo lo que hicimos en el hotel.

Empezaré por contaros algo de la historia del Marbella Club. Hace 60 años, el príncipe Alfonso de Hohenlohe y su padre, adquiririeron la Finca Santa Margarita en Marbella, su idia inicial era comprar terrenos pero acabaron fijando su residencia familiar aquí. El Príncipe Alfonso de Hohenlohe era un grandísimo anfitrión (mi madre siempre me habla de él como uno de los personajes más encantadores que ha conocido nunca). Enseguida empezó a montar fiestas en su finca, invitando a múltiples personalidades famosas y amigos, lo que finalmente le llevó a convertir su residencia privada en un exclusivo club cinco estrellas. Con menos de 20 habitaciones, un salón, un comedor y el famoso bar en la parte central de la vieja casa reformada, el Marbella Club se convirtió en un "pequeño paraíso sobre la Tierra".




Alfonso además tenía negocios en México y viajaba por todo el mundo, en cada uno de sus viajes traía una planta diferente para plantarla en sus jardines. Y hoy tenemos la herencia de dichos viajes en el Marbella Club, donde encontramos tantas especies de plantas de todo el planeta que será prácticamente imposible nombrarlas todas.

Sesenta años después, y con una historia de glamour, elegancia y exclusividad, el Marbella Club Hotel ha encandilado a personalidades como  el Rey D. Juan Carlos, los reyes de Suecia, Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, el barón y la baronesa Thyssen, el duque de Cádiz, Dixon Boarman, Duque de Windsor, hermano del rey Jorge VI, Condesa Larisch y Ms. Fortenberry, Ira de Furstenberg, Audrey Hepburn, Brigitte Bardot, Deborah Kerr, Sean Connery, Tony Curtis, Liza Minelli, Gina Lollobrigida, Lola Flores, Antonio González, El Cordobés, el pianista Arthur Rubinstein con su mujer, Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz, Ana Obregón, Bertín Osborne...





De cuando yo había ido de pequeñita hasta el día hoy, ha cambiado ligeramente, la piscina del Beach Club sigue siendo la misma (o al menos así la recordaba yo), ese azul turquesa y un puente... creo que no exactamente el mismo pero para los niños la función sí es la misma ;-)



Algo que no existía en mi época y que me hubiera apasionado es el Kids Club ¡por favor qué maravilla de sitio! El Kids Club del Marbella Club Hotel es una zona para niños (la antigua residencia de Alfonso de Hohenlohe) donde los niños tienen absolutamente de todo, puedes dejarlos todo el tiempo que quieras (o quieran) mientras tú y tu pareja disfrutáis de los lujos del hotel. Confieso que al principio era un poco reacia a dejar a los niños en un club para niños, solo los tenemos un fin de semana cada 15 días y me parecía un poco cruel llevarlos de fin de semana y abandonarlos allí. Pero ¡cuánto me equivocaba! de hecho después de pasar unas horas allí, fui a buscarlos con sentimiento de culpa y nos dijeron que nos fuésemos a freir espárragos, que ellos se quedaban allí jugando, jajjajajajaa ¿os podéis imaginar mi cara, no?









Niños aparte, los planes para mayores son infinitos, un día nos despertamos al amanecer para hacer yoga en el pantalán que hay frente al hotel, viendo salir el sol detrás del mar. Un espectáculo para no olvidar sin duda. Puedes hacer desde paddle surf por la playa, excursiones en bicicleta por el paseo, snorkel y mil cositas más.

Una cosa que me encantó fue el espacio mindfulness, con una sala donde la luz entra muy tenue por las ranuras de las ventanas donde se hacen todo tipo de sesiones mindful, como cuencos tibetanos, yoga, meditación...





El gimnasio, qué decir, os dejo una imagen abajo, que vale más que mil palabras:




La comida en el hotel, un clásico, el restaurante el Grill es una referencia gastronómica en Marbella, un lugar exquisito, una terraza única con música de piano en directo que te acompaña e hipnotiza toda la velada, daría lo que fuera por volver a estar en ese restaurante ahora mismo. La comida un diez sobre diez, y el servicio, de nuevo, insuperable. Está el restaurante del Beach Club, con un buffet maravilloso y unas brasas donde te hacen el pescado al momento (os recomiendo que probéis la dorada, creo que fue una de las mejores de mi vida).
El desayuno buffet, algo que para mí hace la diferencia de un buen hotel de otro no tanto, sin duda estuvo a la altura. Desde Champagne, hasta zumos recién licuados de todos los sabores, huevos hechos al momento, cereales, frutas, todo tipo de panes... Creo que los niños no habían visto tanta variedad en toda su vida.
Otro restaurante que probamos y repetimos un par de veces fue el MC Café, una propuesta más económica que el Grill perfecta para ir en familia, sin perder esa esencia de lujo que caracteriza al Marbella Club.













Las habitaciones, os dejo con alguna foto que tomé a nuestro bungalow, con piscina privada, un oasis en medio de un paraíso.



 Y para terminar de alegraros la vista os dejo con algunas fotos más que hicimos en nuestro pequeño paraíso de fin de semana. Os invito también a visitar el post que ha hecho Yago con sus fotos (le he robado alguna, jeje)





Espero que estas fotos y lo que os he contado haya podido transmitir ni que sea una pequeñita parte de lo que es este hotel, el Marbella Club, pensado tanto para familias como para parejas quieren desconectar unos días (o toda una vida si se lo pueden permitir, como haría yo si fuera el caso jeje).
 

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