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11 febrero 2026

TARTA MOUSSE DE CHOCOLATE Y BONIATO SIN AZÚCAR AÑADIDO


Hubo un tiempo en el que el boniato asado era el postre de muchas casas en otoño e invierno.
Se envolvía en papel, se metía al horno y, cuando salía, bastaba abrirlo y dejar que el vapor dulce lo llenara todo. Sin azúcar añadido, sin artificios. Solo buen producto y el tiempo justo de horneado.

Me gusta pensar que esta receta nace de ahí.
De ese boniato humilde y de temporada que siempre ha estado presente… pero que hoy se pone su mejor traje y aparece con chocolate.

Porque sí, el boniato también puede convertirse en un postre espectacular.

Y no, no sabe “a verdura”.
Sabe a cacao profundo, a dulzor natural, a textura húmeda y densa. A esos bocados que te hacen cerrar los ojos un segundo antes de seguir hablando.

Lo mejor es que nadie adivina qué lleva hasta que lo cuentas.
Y cuando lo cuentas… hay caras de sorpresa.
Y cuando lo prueban… hay silencios.
Y después viene, inevitablemente, la gran pregunta: “¿me pasas la receta?”

El boniato aporta una jugosidad increíble y ese fondo ligeramente caramelizado que combina a la perfección con el cacao crudo y el chocolate 70%. Los dátiles hacen su magia endulzando sin empalagar. La almendra y el trigo sarraceno le dan estructura y ese punto rústico que me encanta.

Es uno de esos postres que puedes preparar cuando tienes antojo de chocolate, cuando quieres algo dulce pero no quieres caer en lo de siempre, o cuando simplemente te apetece encender el horno y dejar que el aroma haga su trabajo.

Y ahora sí, vamos con la receta aunque te adelanto algo: es de esos postres que mejoran con el reposo… aunque rara vez llegan a durar hasta el día siguiente.

¿Te animas a darle una segunda vida al boniato esta temporada?
Si lo haces, cuéntame si también te sorprendió tanto como a mí.


Tarta mousse de chocolate y boniato (sin azúcar añadido)

Ingredientes

  • 1 boniato grande (unos 300 g), pelado y cortado en dados de unos 4 cm
  • 20 dátiles Medjool (unos 300 g), deshuesados y picados
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 120 g de harina de almendra
  • 75 g de harina de trigo sarraceno
  • 75 g de cacao crudo en polvo
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 3 huevos
  • 50 g de chocolate 70% rallado finamente

Preparación

  1. Precalienta el horno a 160 ºC.
  2. Coloca el boniato en una olla con agua hirviendo y cuece durante unos 20 minutos, hasta que esté tierno. Escurre, reserva parte del agua de cocción y deja que el boniato se enfríe ligeramente.
  3. Cubre los dátiles con un poco del agua caliente de la cocción y déjalos en remojo unos 10 minutos para que se ablanden. Escurre.
  4. En una batidora o procesador coloca el boniato cocido, los dátiles, la vainilla, la harina de almendra, la harina de trigo sarraceno, el cacao, la levadura y los huevos. Tritura durante 1–2 minutos hasta obtener una mezcla suave y homogénea.
  5. Vierte la masa en un molde redondo de unos 20 cm, previamente engrasado y forrado con papel de hornear. Alisa la superficie.
  6. Hornea durante unos 40 minutos. Retira del horno y deja enfriar en el molde. Después, refrigera al menos una hora para que termine de asentarse.

Antes de servir, espolvorea el chocolate rallado por encima y, si te apetece, un poco más de cacao.

¡No sabéis lo rica que está! Y además, sanisima ;)


English version

There was a time when roasted sweet potato was the dessert in many homes during autumn and winter.
Wrapped in paper, tucked into the oven, and once it came out, all you had to do was open it and let that sweet steam fill the kitchen. No added sugar, no fuss. Just good produce and the right amount of baking time.

I like to think this recipe is born from that.
From that humble, seasonal sweet potato that has always been there… but that today puts on its best suit and shows up with chocolate.

Because yes — sweet potato can also become a spectacular dessert.

And no, it doesn’t taste “like vegetables”.
It tastes like deep cocoa, natural sweetness, a moist and dense texture. The kind of bites that make you close your eyes for a second before you keep talking.

The best part is that nobody guesses what’s in it until you tell them.
And when you tell them… there are surprised faces.
And when they taste it… there are silences.
And then comes, inevitably, the big question: “Can you share the recipe?”

The sweet potato brings incredible moisture and that slightly caramelised depth that pairs perfectly with raw cocoa and 70% dark chocolate. The dates do their magic, sweetening without being cloying. Almond flour and buckwheat flour give it structure and that rustic touch I love.

It’s one of those desserts you can make when you’re craving chocolate, when you want something sweet but you don’t want to fall back on the usual, or when you simply feel like turning on the oven and letting the aroma do its job.

And now, let’s get to the recipe — although I’ll tell you this: it’s one of those desserts that gets better after resting… even though it rarely makes it to the next day.

Do you feel like giving sweet potato a second life this season?
If you do, tell me whether it surprised you as much as it did me.


Chocolate & sweet potato mousse cake (no added sugar)

Ingredients

  • 1 large sweet potato (about 300 g), peeled and cut into 4 cm cubes
  • 20 Medjool dates (about 300 g), pitted and chopped
  • 2 tsp vanilla extract
  • 120 g almond flour
  • 75 g buckwheat flour
  • 75 g raw cocoa powder
  • 1 tsp baking powder
  • 3 eggs
  • 50 g 70% dark chocolate, finely grated

Method

  1. Preheat the oven to 160 ºC.
  2. Place the sweet potato in a pot of boiling water and cook for about 20 minutes, until tender. Drain, reserve some of the cooking water, and let the sweet potato cool slightly.
  3. Cover the dates with a little of the hot cooking water and soak for about 10 minutes to soften. Drain.
  4. In a blender or food processor, add the cooked sweet potato, dates, vanilla, almond flour, buckwheat flour, cocoa, baking powder and eggs. Blend for 1–2 minutes until smooth and fully combined.
  5. Pour the batter into a round 20 cm pan, greased and lined with baking paper. Smooth the top.
  6. Bake for about 40 minutes. Remove from the oven and let it cool in the pan. Then refrigerate for at least 1 hour to finish setting.

Before serving, sprinkle the grated chocolate on top and, if you feel like it, a little more cocoa.

You have no idea how delicious it is! And it’s also super healthy ;)

21 diciembre 2025

PURÉ DE PATATA, BONIATO, CHIRIVÍA Y GRUYÈRE

Gratinado de boniato, chirivía y patata

Posiblemente, a estas alturas de diciembre ya estés más que saturada de ver (y comer) pasteles. Te confieso que ¡yo lo estoy!

Así que hoy te traigo algo diferente: una receta salada, reconfortante y deliciosa que te va a venir de maravilla si este año te toca organizar alguna comida o cena en casa.

Porque sí, estas fechas están llenas de tradiciones… pero también hay espacio para introducir nuevas ideas que sorprendan, que sean fáciles de preparar y, sobre todo, que estén buenísimas.

Este gratinado de boniato, chirivía y patata es eso y más:
una guarnición cremosa por dentro, con una costra crujiente de pan rallado y tomillo por encima. Tiene ese equilibrio perfecto entre lo sencillo y lo especial, lo que lo convierte en un acompañamiento ideal para cualquier plato principal navideño.

Y como sé que en estos días vamos todas a mil, también he pensado en eso: puedes prepararlo con antelación, dejarlo listo en la nevera y calentarlo justo antes de servir. Ya sabes que hay recetas que ganan cuando reposan… y esta es una de ellas. Así que más fácil, imposible.

Y si prefieres seguir el paso a paso en vídeo, en lugar de texto, es AQUI.

¿Te animas a probarla estas fiestas?
Déjame un comentario o enséñame cómo te ha quedado en Instagram. Me encantará ver tu versión. 


Gratinado cremoso de patata, boniato, chirivía y gruyère

Ingredientes

  • 300 g de boniato, pelado y cortado a dados
  • 350 g de patata, pelada y cortada a dados
  • 750 g de chirivías, peladas y picadas
  • 30 g de mantequilla o AOVE
  • ¼ taza (60 g) de nata agria o crème fraîche
  • 100 g de gruyère rallado
  • Sal marina y pimienta negra molida
  • 2 huevos
  • 1½ tazas (105 g) de pan rallado de masa madre
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de tomillo o tomillo limón

Elaboración

  1. Precalienta el horno a 180 ºC.
  2. Cuece la patata, el boniato y la chirivía en una olla grande con agua hirviendo durante 10–15 minutos, o hasta que estén tiernos.
  3. Escurre muy bien y devuelve las verduras a la olla. Añade la mantequilla (o AOVE) y la nata agria, y machaca o pasa por pasapurés hasta obtener una textura cremosa.
  4. Incorpora el queso, la sal y la pimienta, y mezcla bien.
  5. Añade los huevos, uno a uno, removiendo hasta integrar por completo.
  6. Vierte la mezcla en una fuente apta para horno.
  7. Mezcla el pan rallado con el ajo machacado, el tomillo y la cucharada de aceite de oliva. Reparte por encima del puré.
  8. Hornea 10 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y crujiente.



ENGLISH VERSION

By this point in December, you’re probably more than a little tired of seeing (and eating) cakes and sweets. I know I am.

So today I’m sharing something different: a savoury, comforting and delicious recipe that will be perfect if you’re hosting a festive lunch or dinner at home this year.

Because yes, these holidays are full of traditions… but there’s always room for new ideas that surprise, are easy to make, and most importantly, taste incredible.

This sweet potato, parsnip and potato gratin is exactly that and more:
creamy on the inside, with a crisp breadcrumb-and-thyme crust on top. It’s the perfect balance between simple and special, which makes it an ideal side dish for any Christmas main.

And because I know we’re all running around nonstop these days, I’ve thought of that too: you can make it ahead of time, keep it in the fridge, and warm it up just before serving. Some recipes actually get better after resting… and this is one of them.

Will you try it this holiday season?
Leave me a comment or show me your version on Instagram — I’d love to see it.


Creamy Potato, Sweet Potato, Parsnip & Gruyère Gratin

Ingredients

  • 300 g sweet potato, peeled and diced
  • 350 g potato, peeled and diced
  • 750 g parsnips, peeled and chopped
  • 30 g butter or extra virgin olive oil
  • ¼ cup (60 g) sour cream or crème fraîche
  • 100 g grated Gruyère
  • Sea salt and freshly ground black pepper
  • 2 eggs
  • 1½ cups (105 g) sourdough breadcrumbs
  • 1 garlic clove, crushed
  • 1 tablespoon olive oil
  • 2 tablespoons thyme leaves (or lemon thyme)

Instructions

  1. Preheat the oven to 180°C.
  2. Boil the potato, sweet potato and parsnips in a large pot of salted water for 10–15 minutes, or until tender.
  3. Drain very well and return the vegetables to the pot. Add the butter (or olive oil) and the sour cream, then mash (or use a potato ricer) until creamy.
  4. Stir in the cheese, salt and pepper.
  5. Add the eggs one at a time, mixing well after each addition.
  6. Transfer the mixture to a baking dish.
  7. Mix the breadcrumbs with the crushed garlic, thyme and the tablespoon of olive oil. Sprinkle evenly over the top.
  8. Bake for about 10 minutes, or until golden and crisp on top.




Instagram


15 octubre 2014

Crema de calabaza y boniato a la vainilla


Seguramente estéis pensando, ¿qué hace ésta poniendo una receta de crema de calabaza y boniato cuando hasta ahora sólo pone recetas dulces? Bien, pues cuando creé mi blog éste empezó siendo un blog de recetas saladas y dulces pero poco a poco se fue orientando a la repostería y allí se quedó. Hubo una época en la que me dedicaba a hacer pasteles decorados por encargo pero decidí que no era lo mío (después de una inversión un poco absurda en cursos de fondant y material que jamás volvería a utilizar...).

Más adelante fui desarrollando mi afición por la fotografía, cosa que llevaba practicando desde niña, siempre ayudando a mi padre con su cámara, interesándome por cómo disparar con aquella reliquia que tenía (no me preguntéis cuál era porque no sabría decirlo :(... así que decidí que cocinar postres y fotografiarlos era lo que más me satisfacía peeeeero, peeeero, llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza y como apenas como dulces, para mí es muy difícil estar publicando cada semana uno o dos posts de un pastel, por eso he decidido que voy a aprovechar que tengo formación como cocinera (estudié tres años en la universidad suiza de dirección hotelera Les Roches) y de vez en cuando compartiré con vosotros algunas de las recetas que más me gustan, intentaré que sean originales y diferentes, además de bonitas (eso siempre!).

Y ahora vamos con esta receta que descubrí en un libro que me regaló mi cuñada con recetas originales para niños (lo siento pero tampoco recuerdo el nombre y desapareció durante mi última mudanza).

La receta es de crema de calabaza con boniatos (probablemente la hayáis escuchado e incluso probado alguna vez) pero esta vez lleva un toque especial y diferente: ¡la vainilla! y diréis ¿cómo? pues sí señores, ¡probadla y me decís porque es una combinación deliciosa! No solemos estar acostumbrados a la vainilla en recetas saladas, quizás si lo pensáis os imaginéis un sabor extraño. Nada más lejos de la realidad. La vainilla, tal como la utilizamos en esta receta de crema de calabaza y boniatos, le da un aroma suave y cálido contrastado con la fuerza de la calabaza.

Receta de crema de calabaza y boniatos a la vainilla

Ingredientes para 4 personas
  • 2 puerros
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 800 g de calabaza
  • 3 boniatos naranjas (no blancos)
  • Agua o caldo de verduras (puede sustituirse por agua + cubito de caldo)
  • 150 ml de leche desnatada (también podéis poner creme fraiche)
  • Zumo de medio limón
  • 1 vaina de vainilla
Elaboración
  1. Pelamos la calabaza y los boniatos. Quitamos las pepitas de la calabaza y la cortamos a dados muy pequeños, hacemos lo mismo con los boniatos.
  2. Echamos una cucharada de aceite de oliva en una cacerola grande y sofreímos el puerro junto con el ajo hasta que estén transparentes a fuego muy bajo.
  3. Añadimos la calabaza y el boniato y sofreímos durante unos 10 minutos con la olla tapada.
  4. Añadimos el caldo (o agua y pastilla de caldo) hasta cubrir las hortalizas, salpimentamos ligeramente.
  5. Abrimos la vaina de vainilla haciendo una raja por toda su longitud y pasamos un cuchillo para retirar los granos por completo. Ponemos la vaina en la cacerola y llevamos a ebullición.
  6. Tapamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 20 minutos o hasta que la calabaza esté bien hecha.
  7. Retiramos del fuego y sacamos la vaina de vainilla.
  8. Si vemos que ha quedado mucho líquido lo sacamos y lo reservamos por si luego nos quedara demasiado espesa (siempre será mejor que falte un poco y estemos a tiempo de añadirle un poquito más después).
  9. Añadimos la crema de leche y el zumo de limón y batimos. Si queda muy espesa, le añadimos un poco de caldo que nos ha sobrado. Si ha quedado demasiado líquida, podemos hervir otro boniato o una patata y lo añadimos a la crema batiendo de nuevo.
  10. Podéis añadirle un chorrito de leche de choco para terminar y decorarla con unas hojitas de albahaca, menta o perejil.