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06 mayo 2026

Curry suave con hojas de mostaza


¿Sabes esos días en los que la cabeza ya no da para más… pero tú te mueres de hambre?

Precisamente eso fue lo que me ocurrió.

Estaba agotada y tenía ganas de preparar algo rápido, lleno de sabor y con ingredientes de los que hacen sentir bien. Pero tenía tal niebla mental que no se me ocurría absolutamente nada.

Y, casi jugando, le pedí a ChatGPT una receta vegana con algunos de los ingredientes que tenía en la despensa.

Me dio una base bastante buena… aunque, claro, luego llegó mi parte favorita: meterme en la cocina y darle mi estilo. Porque una receta nunca se queda exactamente igual cuando pasa por mi cocina. Mi toque de especias y antiinflamatorios nunca falta.

Aquí es donde aparece la cúrcuma, un poco más de especias, pimienta recién molida para potenciar ese efecto antiinflamatorio y kale, porque últimamente me apetece añadírselo a todo.

Y el resultado fue una de esas recetas sencillas que parecen haber estado al fuego mucho más tiempo del que realmente necesitan.

Cremosa gracias a la leche de coco, especiada sin resultar pesada, con el punto fresco del limón al final y esos garbanzos que aportan proteína y convierten un plato aparentemente simple en algo realmente saciante.

Es de esas comidas que sientan bien de verdad. De las que terminas de comer y no necesitas tumbarte en el sofá a recuperarte. Y eso, para mí, cada vez tiene más importancia.

También me hizo pensar en algo curioso: muchas veces vemos la inteligencia artificial como algo lejano o reservado únicamente para el trabajo… y resulta que también puede ayudarte a resolver la clásica pregunta de las siete de la tarde “¿Y ahora qué cocino yo?”.

Aunque el toque final sigue siendo cosa nuestra 😉

Cuéntame, ¿le has pedido alguna vez a ChatGPT que te dé una receta? ¿Qué tal fue el resultado?



Curry cremoso de garbanzos, kale y hojas de mostaza

Ingredientes (para 2 personas)

  • 1 cucharada de aceite de coco (o de oliva)
  • 1/2 cebolla picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharada de curry en polvo (o 1 cucharadita de pasta de curry)
  • 1 cucharada de cúrcuma + pimienta recién molida para potenciar el efecto antiinflamatorio
  • 200 ml de leche de coco
  • 1 taza de garbanzos cocidos (pueden ser de bote)
  • 1 manojo de hojas de mostaza (unas 8-10 hojas grandes), lavadas y troceadas
  • Un puñado de hojas kale
  • Sal y pimienta al gusto
  • Limón o lima para servir
  • Arroz, quinoa o mijo para acompañar


Preparación

  1. En una sartén, sofríe la cebolla con el aceite a fuego medio. Añade el ajo y el jengibre.
  2. Incorpora el curry y remueve durante 1 minuto. Añade también la cúrcuma y la pimienta si haces mi versión.
  3. Agrega las hojas de mostaza troceadas y el kale, y deja que se ablanden ligeramente.
  4. Vierte la leche de coco y los garbanzos. Cocina todo junto durante unos 10 minutos.
  5. Ajusta de sal y pimienta. Sirve con un chorrito de limón y tu grano favorito.

TIP: Si no tienes hojas de mostaza, puedes usar espinacas o más kale.


English version

You know those days when your brain simply can’t take any more… but you’re absolutely starving?

That’s exactly what happened to me.

I was exhausted and craving something quick, full of flavour and made with ingredients that genuinely make you feel good. But I had such a mental fog that I couldn’t think of a single idea.

So, almost playfully, I asked ChatGPT for a vegan recipe using some of the ingredients I already had in my pantry.

It gave me quite a good base… although, of course, then came my favourite part: stepping into the kitchen and giving it my own style. Because a recipe never stays exactly the same once it passes through my kitchen. My touch of spices and anti-inflammatory ingredients is always there.

That’s where turmeric comes in, along with a few more spices, freshly ground black pepper to enhance that anti-inflammatory effect, and kale — because lately I feel like adding it to absolutely everything.

And the result was one of those simple recipes that tastes as though it’s been simmering for far longer than it actually needs.

Creamy thanks to the coconut milk, spiced without feeling heavy, with a fresh touch of lemon at the end and those chickpeas that add protein and turn an apparently simple dish into something genuinely satisfying.

It’s the kind of meal that truly makes you feel good. The kind where you finish eating and don’t immediately need to collapse onto the sofa to recover. And honestly, that matters more and more to me these days.

It also made me think about something quite curious: we often see artificial intelligence as something distant or reserved only for work… and yet it can also help solve that classic seven o’clock question: “What on earth am I cooking tonight?”.

Although the final touch is still entirely ours 😉

Tell me, have you ever asked ChatGPT for a recipe? And how did it turn out?


Creamy chickpea, kale and mustard greens curry

Ingredients (serves 2)

  • 1 tablespoon coconut oil (or olive oil)
  • 1/2 onion, chopped
  • 1 garlic clove, minced
  • 1 teaspoon freshly grated ginger
  • 1 tablespoon curry powder (or 1 teaspoon curry paste)
  • 1 tablespoon turmeric + freshly ground black pepper to enhance the anti-inflammatory effect
  • 200 ml coconut milk
  • 1 cup cooked chickpeas (canned are perfectly fine)
  • 1 bunch mustard greens (about 8–10 large leaves), washed and chopped
  • A handful of kale leaves
  • Salt and pepper to taste
  • Lemon or lime wedges to serve
  • Rice, quinoa or millet to serve alongside


Method

  1. In a frying pan, sauté the onion with the oil over medium heat. Add the garlic and ginger.
  2. Add the curry and stir for 1 minute. Add the turmeric and black pepper as well if you’re making my version.
  3. Add the chopped mustard greens and kale, and let them soften slightly.
  4. Pour in the coconut milk and add the chickpeas. Cook everything together for about 10 minutes.
  5. Adjust seasoning with salt and pepper. Serve with a squeeze of lemon and your favourite grain.

TIP: If you don’t have mustard greens, you can use spinach or extra kale instead.

15 abril 2026

Moussaka de lentejas



Hay algunas etapas en las que tengo pequeñas crisis creativas.
De esas en las que abres la nevera, miras… y nada te inspira. Y lo mismo a la hora de fotografiar, que cuesta encontrar la chispa para montar un bodegón bonito que, en otros momentos, saldría prácticamente solo, casi sin pensar.

Y , a veces, pasa algo curioso. Lo dices en voz alta… y el cerebro, como si tuviera orgullo propio, decide reaccionar.

Para mí, cocinar en esos momentos es casi terapéutico.
Es mi forma de ordenar ideas sin darme cuenta.

Y así surgió esta receta, en principio, nada demasiado creativo, una moussaka que acabó por no ser la receta de siempre.

Inicialmente, lo que tenía en mente era una versión de pollo pero me apeteció probar algo distinto. Y ahí es donde entran las lentejas.

Porque sí, se puede hacer una moussaka sin carne.
Y no solo eso: puedes hacerla igual de sabrosa y completa a nivel nutricional.

Las lentejas aportan proteína vegetal, textura y ese punto que hace que no eches nada en falta.
La berenjena, suave y ligeramente dorada, hace de base.
El tomate reduce despacio, concentrando todo el sabor.
Y la bechamel… bueno, la bechamel es lo que hace que todo tenga sentido.

El resultado es de esos platos que empiezas preparando casi sin pensar… y terminas sacando a la mesa con cierto orgullo. Porque sabes que quienes están sentados a la mesa se van a sorprender, primero al verlo y luego al probarlo.

¿Te pasa también que cocinar te ayuda a ordenar la cabeza?
Cuéntame, que te leo 💛



Moussaka de lentejas

Ingredientes

  • 3 cucharadas de AOVE
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 lata de tomate entero pelado
  • 2 berenjenas
  • 2 paquetes de mozzarella
  • 1 paquete de parmesano en polvo
  • 1 bote de lenteja pardina


Para la bechamel

  • 500 g de leche
  • 40 g de mantequilla
  • 40 g de harina o maicena
  • Sal, pimienta y nuez moscada


Elaboración

  1. Empieza preparando un sofrito con el AOVE, la cebolla picada y los ajos. Sofríe a fuego medio 3–4 minutos y añade el tomate. Deja reducir a fuego medio durante unos 20–25 minutos (vigila que no se pegue; puedes añadir un poco de agua si lo necesita). Añade las lentejas y mezcla. Salpimenta y reserva.
  2. Mientras tanto, prepara la bechamel: haz un roux calentando la mantequilla con la harina sin que llegue a dorarse. Añade la leche fría poco a poco, removiendo hasta que espese. Salpimenta y añade una pizca de nuez moscada.
  3. Corta las berenjenas en láminas de unos 5 mm y cocínalas en una sartén con unas gotas de AOVE durante unos 3 minutos por cada lado.
  4. Monta la moussaka haciendo capas de tomate, berenjena, bechamel y mozzarella. Repite hasta terminar y acaba con una capa de mozzarella y parmesano por encima.
  5. Hornea a 200 ºC durante unos 20 minutos, hasta que esté dorada.

English version

There are some phases when I go through little creative crises.
The kind where you open the fridge, look inside… and nothing inspires you. The same happens with photography, when it feels hard to find that spark to style a beautiful still life that, at other times, would come together almost on its own, without even thinking.

And sometimes, something curious happens. You say it out loud… and your brain, as if it had its own pride, decides to react.

For me, cooking in those moments is almost therapeutic.
It’s my way of sorting out my thoughts without even realising it.

And that’s how this recipe came about. At first, it didn’t seem especially creative, just a moussaka that ended up not being the usual one after all.

At first, I had a chicken version in mind, but I felt like trying something different. And that’s where lentils came in.

Because yes, you can make a moussaka without meat.
And not only that: you can make it just as tasty and nutritionally complete.

Lentils bring plant protein, texture, and that satisfying quality that makes you feel like nothing is missing.
The aubergine, soft and lightly golden, creates the base.
The tomato reduces slowly, concentrating all the flavour.
And the béchamel… well, the béchamel is what makes everything make sense.

The result is one of those dishes you start making almost absent-mindedly… and end up bringing to the table with a certain sense of pride.

Does cooking help you organise your thoughts too?
Tell me, I’m reading you 💛


Lentil moussaka

Ingredients

  • 3 tablespoons extra virgin olive oil
  • 1 onion
  • 2 garlic cloves
  • 1 tin whole peeled tomatoes
  • 2 aubergines
  • 2 packs mozzarella
  • 1 pack grated Parmesan
  • 1 jar brown lentils


For the béchamel

  • 500 g milk
  • 40 g butter
  • 40 g flour or cornflour
  • Salt, pepper and nutmeg


Method

  1. Start by preparing a sofrito with the olive oil, chopped onion and garlic. Sauté over medium heat for 3–4 minutes and add the tomatoes. Let it reduce over medium heat for about 20–25 minutes (keep an eye on it so it doesn’t stick; you can add a little water if needed). Season with salt and pepper and set aside.
  2. Meanwhile, make the béchamel: prepare a roux by heating the butter with the flour without letting it brown. Gradually add the cold milk, stirring until it thickens. Season with salt and pepper and add a pinch of nutmeg.
  3. Slice the aubergines into 5 mm slices and cook them in a frying pan with a few drops of olive oil for about 3 minutes on each side.
  4. Assemble the moussaka by layering tomato, aubergine, béchamel and mozzarella. Repeat until finished and top with a final layer of mozzarella and Parmesan.
  5. Bake at 200 ºC for about 20 minutes, until golden.

15 febrero 2026

Caldo de huesos casero (o uno de mis básicos/ imprescindibles en la cocina)



Muchas de vosotras habéis mostrado mucho interés en mi receta de caldo de huesos casero, y no me extraña.

El caldo de huesos va mucho más allá de ser un simple caldo de carne. Su proceso de cocción lenta hace que sea rico en vitaminas, minerales, grasas saludables y colágeno. Es de esas recetas que no solo alimentan, sino que nutren de verdad.

Además, su sabor es incomparablemente más potente que el de otros caldos, lo que lo hace aún más especial. Podemos prepararlo con huesos de ternera, cerdo o pollo… pero lo esencial es que sean ecológicos. Porque si no lo son, corremos el riesgo de liberar también los tóxicos que puedan haber acumulado.

El caldo de huesos no solo ayuda a mantener la salud de nuestras articulaciones y la elasticidad de la piel, sino que también es oro líquido para nuestra microbiota intestinal. Una auténtica joya de la naturaleza.

Para mí es alimento para el alma. Especialmente cuando hago ayuno intermitente: calentito, reconfortante y con ese punto perfecto de sal que sienta tan bien.

Guárdala.

Porque esta receta es sencilla, poderosa y de esas que merece la pena tener siempre a mano. 🍲✨

Porque cuando la tengas hecha y un día frío llegues a casa cansada, abrir la nevera y saber que tienes un tarro de caldo casero esperando es casi un acto de autocuidado.

Si lo preparas, cuéntame cómo lo usas tú: ¿solo, como base de sopas, para enriquecer guisos…? Me encantará leerte.



Receta de caldo de huesos casero.

Ingredientes

  • 2,5 kg de huesos de ternera, cordero o pollo (¡ecológicos, por favor! ¡Con tuétano incluido!)
  • 1 cebolla amarilla en cuartos
  • 2 zanahorias cortadas gruesas (opcional, para los amigos keto, podéis prescindir de ellas)
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 cucharada de sal marina
  • 1 cucharadita de granos de pimienta enteros
  • Un puñado de perejil fresco
  • 3 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana sin pasteurizar (¡súper importante!)
  • Agua filtrada (suficiente para cubrir los ingredientes en la olla)


Preparación

  1. Coloca todos los ingredientes en una olla grande y cubre con agua filtrada.
  2. Cocina a fuego lento 12h mínimo (Si tienes olla de cocción lenta, 24-48 horas). Si no puedes tener el fuego encendido durante 12 horas seguidas, puedes parar la cocción y luego retomar con el tiempo que falte.
  3. Cuela y filtra.
  4. Transfiere a recipientes de vidrio y deja enfriar en la encimera, refrigera toda la noche.
  5. Una vez enfriado, retira la capa de grasa que se habrá formado en la superficie. Si los huesos eran ecológicos, guarda esta grasa para cocinar!

English version

So many of you have shown a lot of interest in my homemade bone broth recipe — and honestly, I’m not surprised.

Bone broth goes far beyond being a simple meat stock. The slow cooking process makes it rich in vitamins, minerals, healthy fats and collagen. It’s one of those recipes that doesn’t just feed you — it truly nourishes.

On top of that, its flavour is incomparably deeper than most broths, which makes it even more special. You can make it with beef, pork or chicken bones… but what really matters is that they’re organic. Otherwise, you also risk releasing the toxins they may have accumulated.

Bone broth doesn’t only help support joint health and skin elasticity — it’s also liquid gold for our gut microbiome. A true gift from nature.

For me, it’s food for the soul. Especially when I’m doing intermittent fasting: warm, comforting, and with that perfect touch of salt that feels so good.

Save it.

Because this recipe is simple, powerful, and absolutely worth keeping close. 🍲✨

Because when you’ve made it and you come home tired on a cold day, opening the fridge and knowing there’s a jar of homemade broth waiting for you is almost an act of self-care.

If you make it, tell me how you use it: on its own, as a soup base, to enrich stews…? I’d love to read you.


Homemade bone broth

Ingredients

  • 2.5 kg bones (beef, lamb or chicken) (organic, please — marrow included!)
  • 1 yellow onion, quartered
  • 2 carrots, roughly chopped (optional — keto friends can skip them)
  • 1 whole head of garlic
  • 1 tbsp sea salt
  • 1 tsp whole peppercorns
  • A handful of fresh parsley
  • 3 bay leaves
  • 2 tbsp unpasteurised apple cider vinegar (super important!)
  • Filtered water (enough to cover everything in the pot)


Method

  1. Place all the ingredients in a large pot and cover with filtered water.
  2. Simmer on low heat for at least 12 hours (if you have a slow cooker, 24–48 hours). If you can’t keep the stove on for 12 hours straight, you can stop and then continue later for the remaining time.
  3. Strain and filter.
  4. Transfer to glass containers and let it cool on the counter, then refrigerate overnight.
  5. Once chilled, remove the layer of fat that forms on top. If the bones were organic, save that fat for cooking!




Instagram

08 febrero 2026

Receta de orecchiette con langostinos e hinojo 🐚 🌸


Fin de semana. Lluvia sin parar. Niños en casa.
Antes, eso era sinónimo de caos, nervios y ganas de esconderme en el baño al menos cinco minutos solo para respirar.
Ahora… es otra cosa.

Hace tiempo encontramos una fórmula mágica que, sin prometer paz eterna, convierte esos días pasados por agua en algo mucho más llevadero (e incluso divertido): un buen plato de pasta, manos pequeñas ayudando en la cocina y una tarde de peli o de juegos de mesa.

Nada heroico, nada demasiado Instagram.

Solo disfrutar del momento que toca y de estar juntos, cocinar algo rico y dejar que el olor a comida casera invada la casa mientras fuera llueve.

Hoy te comparto la receta de unos orecchiette con langostinos e hinojo. Aunque la combinación suene sofisticada, no tiene complicación ninguna.

Solo necesitas algunos ingredientes, que son fáciles de encontrar, buena pasta, y unos pequeños pinches de cocina con ganas de colaborar (aunque sea solo para remover o rallar el queso al final).

Tiene sabor, textura, ese punto diferente que da el hinojo… y además se hace en menos de media hora.

Eso sí, la comida probablemente no dure ni diez minutos.
Pero ese rato en la cocina, la risa porque uno puso demasiada sal, el olor que se quedó en casa y ese momento en el que alguien dice “¡mamá, este plato es mi favorito!”...
eso se queda para siempre.

Y mientras todos se relamen, tú puedes disfrutar de algo aún mejor: la sensación de que, a veces, el caos del fin de semana puede convertirse en un pequeño plan perfecto.

¿Tú también tienes un plan de emergencia para los días de lluvia?
¿Sueles cocinar con tus hijos o prefieres hacerlo en modo zen, tú sola con tu música?

Cuéntamelo aquí o en Instagram. Me encantará leerte.

Y si pruebas esta receta… ya sabes: hazle foto antes de que desaparezca del plato (después no digas que no te avisé 😉) 


Orecchiette con langostinos e hinojo

Ingredientes

  • 400g de orecchiette o cualquier otro tipo de pasta.
  • 5 dientes de ajo pelados y laminados
  • 1 bulbo de hinojo cortado en juliana (a láminas finas)
  • 2 cucharadas de AOVE
  • 30 g de mantequilla eco (u otras dos cucharadas de aceite)
  • 500 g de langostinos o gambas pelados y cortados longitudinalmente
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • Un puñado de perejil fresco picado
  • Queso Parmesano rallado en polvo

Preparación

  1. Empieza cocinando la pasta según indicaciones del fabricante. Escurre y reserva 1 taza del agua de la cocción.
  2. Saltea los ajos e hinojo en la sartén con el aceite y mantequilla durante unos 7 minutos hasta que se reblandezca el hinojo sin que se queme.
  3. Añade los langostinos pelados y saltea otros 4 minutos más.
  4. Agrega la pasta, y un poco de agua de la cocción, remueve bien y deja que se evapore el agua y se integre bien con los ingredientes.
  5. Añade el perejil fresco picado y espolvorea con queso parmesano y sirve al momento!

English version

Weekend. Non-stop rain. Kids at home.
Before, that used to mean chaos, frayed nerves, and wanting to hide in the bathroom for at least five minutes just to breathe.
Now… it’s something else.

Some time ago we found a magic formula that, without promising eternal peace, turns those rain-soaked days into something much more manageable (and even fun): a good bowl of pasta, little hands helping in the kitchen, and an afternoon of films or board games.

Nothing heroic, nothing too Instagram.

Just enjoying the moment as it comes, being together, cooking something delicious, and letting the smell of homemade food fill the house while it rains outside.

Today I’m sharing the recipe for orecchiette with prawns and fennel.

And even if the combination sounds sophisticated, it couldn’t be simpler.

You only need a few easy-to-find ingredients, good pasta, and a couple of little kitchen helpers who feel like joining in (even if it’s just to stir or grate the cheese at the end).

It has flavour, texture, that slightly different touch fennel brings… and it’s ready in under half an hour.

That said, the food probably won’t last even ten minutes.
But that time in the kitchen, the laughter because someone added too much salt, the smell that stayed in the house, and that moment when someone says “Mum, this is my favourite!”…
that stays forever.

And while everyone’s happily licking their plates, you get to enjoy something even better: the feeling that sometimes, weekend chaos can turn into a small perfect plan.

Do you also have an emergency plan for rainy days?
Do you usually cook with your kids, or do you prefer doing it in zen mode — on your own with your music?

Tell me here or on Instagram. I’d love to read you.

And if you try this recipe… you know the drill: take a photo before it disappears from the plate (don’t say I didn’t warn you 😉) 


Orecchiette with prawns and fennel

Ingredients

  • 400 g orecchiette (or any other pasta)
  • 5 garlic cloves, peeled and thinly sliced
  • 1 fennel bulb, finely sliced (thin strips)
  • 2 tbsp extra virgin olive oil
  • 30 g organic butter (or two more tablespoons of oil)
  • 500 g prawns or shrimp, peeled and sliced lengthwise
  • Salt and freshly ground black pepper
  • A handful of chopped fresh parsley
  • Finely grated Parmesan cheese

Method

  1. Cook the pasta according to the package instructions. Drain and reserve 1 cup of the cooking water.
  2. Sauté the garlic and fennel in a pan with the oil and butter for about 7 minutes, until the fennel softens without burning.
  3. Add the peeled prawns and sauté for another 4 minutes.
  4. Add the pasta and a splash of the cooking water, stir well, and let the water evaporate and coat everything nicely.
  5. Add the chopped parsley, sprinkle with Parmesan, and serve immediately!



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14 enero 2026

Receta low carb de falsos espaguetis de calabacín con Pesto de romanescu



Si has leído o visto mis primeros posts de este 2026, habrás notado que me he empeñado en compartir recetas saludables para ayudarte a empezar el año cuidándote.
Y si pensabas que comer sano era aburrido o poco apetecible… vengo a demostrarte justo lo contrario.

Porque no hace falta renunciar al sabor, ni pasar horas en la cocina, ni repetir las mismas recetas de siempre.
Este plato es ligero, rápido, lleno de color y con una combinación de sabores que reconforta y alegra a partes iguales.

El calabacín en forma de espagueti queda crujiente y fresco, el bacon o jamón le da ese toque salado que engancha, y el pesto… bueno, el pesto es otra historia. ¿Hay alguien que se resista a un buen pesto? Desde luego yo no.

Lo preparo con romanescu (aunque puedes usar brócoli), piñones, limón, parmesano y un buen aceite de oliva virgen extra.
Una mezcla untuosa, con ese punto cítrico y de albahaca o menta que lo hace, créeme, absolutamente irresistible.

Si estás buscando opciones más ligeras para la vuelta a la rutina, pero sin sacrificar el placer de comer bien, dale una oportunidad.
Es una receta low carb, sin gluten… ¿qué más se puede pedir?

¿Te animas a probarla?
Cuéntamelo por aquí o en Instagram —me encantará ver cómo te queda y saber si pasa a formar parte de tus básicos de cocina saludable.
Y si ya estás empezando a echar de menos alguna receta dulce… o si te encanta esta serie de recetas más ligeras, dímelo.


Receta low carb de espaguetis de calabacín con pesto de romanescu

Ingredientes

  • 50 g de bacon o jamón en tiras
  • 1 ajo
  • 2 calabacines cortados con el “spiralizer” en forma de espagueti

Para el pesto

  • 1/2 romanescu (o 1/2 brócoli), unos 400 g
  • 60 g de piñones tostados
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 2 cucharadas de zumo de limón (1 limón)
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 90 g de parmesano rallado
  • Un puñado de hojas de albahaca o menta
  • Sal y pimienta negra

Preparación

  1. Salteamos el ajo y el bacon y reservamos. Lo volvemos a calentar con los espagueti cuando ya tengamos el pesto listo.
  2. Hervimos el romanescu unos 6 minutos y frenamos la cocción en agua helada.
  3. Trituramos junto con el aceite, parmesano, zumo de limón, ralladura, ajo, piñones, albahaca, sal y pimienta. No triturar demasiado para que no quede como un puré.
  4. Calentamos 1 minuto los espagueti con el bacon y el ajo y añadimos pesto al gusto. Espolvoreamos con parmesano y servimos.

English version

If you’ve read or seen my first posts of 2026, you may have noticed that I’ve been very focused on sharing healthy recipes to help you start the year taking care of yourself.
And if you thought eating well was boring or unappealing… I’m here to prove you wrong.

You don’t need to give up flavour, spend hours in the kitchen, or repeat the same recipes over and over again.
This dish is light, quick, colourful and full of comforting, uplifting flavours.

The zucchini cut into spaghetti stays crunchy and fresh, the bacon or ham adds that salty touch that keeps you coming back for more, and the pesto… well, the pesto is another story. Is there anyone who can resist a good pesto? I certainly can’t.

I make it with romanesco (though you can use broccoli), pine nuts, lemon, Parmesan and good extra virgin olive oil.
A creamy mixture with a citrusy note and a hint of basil or mint that makes it, trust me, absolutely irresistible.

If you’re looking for lighter options as you get back into routine, without giving up the pleasure of eating well, give it a try.
It’s a low carb, gluten-free recipe… what more could you ask for?


Low carb zucchini spaghetti with romanesco pesto

Ingredients

  • 50 g bacon or ham, cut into strips
  • 1 garlic clove
  • 2 zucchini, spiralized into spaghetti

For the pesto

  • 1/2 romanesco (or 1/2 broccoli), about 400 g
  • 60 g toasted pine nuts
  • 1 garlic clove, crushed
  • 1 teaspoon lemon zest
  • 2 tablespoons lemon juice (1 lemon)
  • 50 ml extra virgin olive oil
  • 90 g grated Parmesan
  • A handful of basil or mint leaves
  • Salt and black pepper

Method

  1. Sauté the garlic and bacon, then set aside. Reheat them with the zucchini spaghetti once the pesto is ready.
  2. Boil the romanesco for about 6 minutes, then stop the cooking in ice-cold water.
  3. Blend with the olive oil, Parmesan, lemon juice and zest, garlic, pine nuts, basil, salt and pepper. Do not over-blend or it will turn into a purée.
  4. Heat the zucchini spaghetti with the bacon and garlic for 1 minute, add pesto to taste, sprinkle with Parmesan and serve.


31 diciembre 2025

Crema de setas con virutas de jamón Iberico

Sabéis que en Navidad soy muy fan de las recetas que lo tienen todo: fáciles, resultonas y con ese puntito especial que hace que parezcan mucho más elaboradas de lo que realmente son.

Y esta crema de setas con virutas de jamón ibérico es exactamente eso.

Perfecta como entrante en una comida especial o como cena ligera para esos días en los que necesitas algo calentito, con cero complicaciones.

Y si, como a muchas nos ha pasado alguna vez, se te ha echado el tiempo encima con los preparativos de la cena de Fin de Año o de repente te has visto teniendo que organizarla en el último minuto, esta receta te va a venir de maravilla.

Una receta con sabor a invierno, cremosa, reconfortante, con el sabor profundo de las shiitake bien pochadas y el toque umami del jamón, que eleva el plato en cuestión de segundos.

La puedes dejar lista con antelación, recalentar justo antes de servir y disfrutar sin agobios. Que para eso están estas fechas: para pasarlas alrededor de la mesa, pero no metida en la cocina hasta el último momento.

Porque al final, lo que más recordamos no es lo elaborado del menú… sino con quién lo compartimos.

¿Te animas a prepararla?
Cuéntamelo por aquí o enséñame cómo te ha quedado en Instagram. ¡Me encantará verlo!

Y si eres del club de fans de las recetas en vídeo, tienes el paso a paso AQUI


Crema de setas con virutas de jamón ibérico

Ingredientes

  • 600 g de setas shiitake
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 4 cucharadas de AOVE o mantequilla
  • 100 g de nata para cocinar
  • 2 chalotas
  • 40 g de harina integral
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de sal
  • ½ cucharadita de pimienta negra
  • 2 ramas de tomillo
  • 50 g de jamón ibérico en virutas

Elaboración

  1. Limpia las shiitake con un paño o brocha y retira el pie. Corta en trozos.
  2. Pela y pica finamente los ajos y las chalotas.
  3. En una cazuela grande, añade el AOVE y pocha ajos y chalotas a fuego medio. Añade las setas y saltea unos minutos.
  4. Incorpora la sal, pimienta, tomillo y harina. Rehoga 1 minuto.
  5. Añade el caldo y cocina a fuego lento durante 15 minutos.
  6. Saltea unas shiitake laminadas aparte y reserva.
  7. Retira el tomillo, tritura la crema y vuelve a ponerla en la cazuela. Añade la nata y cocina 5 minutos más sin hervir.
  8. Ajusta de sal y pimienta, sirve caliente y decora con las setas y el jamón.

ENGLISH VERSION

You know that at Christmas I’m a big fan of recipes that have it all: easy, impressive, and with that special touch that makes them look far more elaborate than they really are.

And this mushroom cream soup with Iberian ham shavings is exactly that.

Perfect as a starter for a special meal or as a light dinner on those days when you need something warm, comforting, and completely hassle-free.

And if, as has happened to many of us at some point, time has run away from you with New Year’s Eve preparations or you suddenly find yourself hosting at the last minute, this recipe will come to your rescue.

A winter-flavoured recipe: creamy, comforting, with the deep taste of well-sautéed shiitake mushrooms and the umami touch of Iberian ham, which elevates the dish in seconds.

You can make it ahead of time, reheat it just before serving and enjoy without stress. That’s what these days are for: gathering around the table, not being stuck in the kitchen until the last minute.

Because in the end, what we remember most isn’t how elaborate the menu was… but who we shared it with.

Will you give it a try?
Tell me here or show me how it turned out on Instagram. I’d love to see it!

And if you’re a fan of video recipes, you can find the step-by-step HERE.


Mushroom Cream Soup with Iberian Ham Shavings

Ingredients

  • 600 g shiitake mushrooms
  • 1 litre vegetable stock
  • 4 tbsp extra virgin olive oil or butter
  • 100 g cooking cream
  • 2 shallots
  • 40 g wholemeal flour
  • 2 garlic cloves
  • 1 tsp salt
  • ½ tsp ground black pepper
  • 2 thyme sprigs
  • 50 g Iberian ham shavings

Method

  1. Clean the mushrooms with a cloth or brush, remove the stems and chop.
  2. Peel and finely chop the garlic and shallots.
  3. In a large pot, heat the olive oil and gently sauté the garlic and shallots. Add the mushrooms and cook for a few minutes.
  4. Add salt, pepper, thyme and flour. Cook for 1 minute, stirring.
  5. Pour in the stock and simmer gently for 15 minutes.
  6. Sauté some extra sliced mushrooms separately and set aside.
  7. Remove the thyme, blend the soup, return it to the pot, add the cream and cook for another 5 minutes without boiling.
  8. Adjust seasoning, serve hot and garnish with sautéed mushrooms and Iberian ham.

21 abril 2016

Macarrones caseros con chorizo, carne y tomate

Sé que mi blog es cada día más un blog de recetas healthy y postres saludables y que esta receta de hoy descuadra un poco con mis recetas verde que te quiero verde de los últimos meses; pero quienes me conocéis sabéis que soy de esas personas que no soporta los extremos, y que en casa tanto nos comemos una ensalada de quinoa como un platazo de macarrones con chorizo, de los de toda la vida, que además, preparados con ingredientes de calidad, no dejan de ser un plato ultra completo y saludable para toda la familia.

Además, ésta no es una receta cualquiera, es la receta secreta de la madre del que fue mi primer novio y creedme, no hay otra igual. Los ingredientes son los clásicos: macarrones, carne picada, chorizo y salsa de tomate. La clave está en la calidad de éstos y en cómo se preparan. Tomad nota porque se va a convertir en vuestra receta indispensable de macarrones con chorizo, para el resto de vuestros días.

La receta original es con salsa de tomate casera, pero confieso que desde hace unos años he descubierto hay una salsa de tomata con la que me quedan exactamente iguales que con la que hago yo, la salsa de tomate estilo casero de Orlando. Además, tuve la suerte de poder visitar la fábrica de Orlando en Alfaro, La Rioja, hace un par de semanas y si ya era mi salsa predilecta entonces, ahora todavía lo es más.
Fui con un grupo de compañeros blogueros gastronómicos a ver como se realiza todo el proceso para la elaboración del tomate frito, una experiencia muy interesante donde vimos desde el momento de plantar la semilla del tomate, hasta el momento en el que salen las cajas de la fábrica.

Es emocionante ver cómo plantan una semilla, luego crece una plantita y la llevan al campo de cultivo, donde se planta y se espera a tenga su tamaño óptimo en verano para recolectar el tomate. De allí pasa a la fábrica y aquí es donde sucede la magia.

¿Qué tiene de especial Orlando?

El tomate frito Orlando es diferente al resto de salsas de tomate por una razón que me gustó especialmente: el aceite que usan para la salsa solo ha sido utilizado una vez, y para producir el sofrito hecho con cebolla y ajo, exactamente igual que como lo haríamos en casa. Para el tomate frito clásico, utilizan ese aceite para el tomate, es por esto que el aroma y sabor que se consiguen es el de un sofrito de verdad.
Me impactó mucho ver que este sofrito se hacía de forma prácticamente artesanal, durante dos horas a fuego lento, la cebolla, el ajo y el aceite (de girasol en casi todas las variedades y de oliva en algunos).

Macarrones caseros con chorizo, carne picada y tomate

Ingredientes para una persona
  • 1 paquete de macarrones finos, los más delgaditos que encontréis
  • 1 cebolla grande (unos 100 g)
  • 1 bote de salsa de tomate estilo casero Orlando
  • 200 g de carne de ternera picada
  • 200 g de carne de cerdo picada
  • 1/2 chorizo
  • Queso parmesano en polvo
Preparación
  1. Trituramos la cebolla con el minipimer, se trata de hacer una especie de pasta de cebolla. Seguramente penséis que es algo extraño pero creedme, es el quid de estos macarrones. Al estar triturada, luego se quedará impregnada en la carne picaada y dará ese toque diferente al plato. Si os gustan los trozos de cebolla, no os preocupéis, el tomate estilo casero Orlando ya la lleva incluida así que satisfechos ;-)
  2. Ponemos la cebolla en una sartén a fuego lento con un par de cucharadas de aceite de oliva.
    Dejamos que se haga lentamente durante unos 20 minutos removiendo de vez en cuando.
  3. Mientras tanto, salpimentamos ligeramente ambas carnes picadas, mezclándolas bien. También dejaremos cortado el chorizo en dados muy pequeños (sin la piel).
  4. En cuanto la cebolla esté lista, le añadiremos la carne picada, subiendo el fuego a media-alta temperatura hasta que la carne se haya dorado ligeramente.
  5. Una vez esté casi lista la carne, haremos un agujero en medio de la sartén y bajaremos el fuego, pondremos el chorizo picado en este hueco que hemos formado, de esta forma irá soltando su aceite. Una vez haya una buena cantidad de aceite del chorizo, mezclaremos bien con la carne.
  6. Mientras se esté haciendo la carne, ponemos la salsa de tomate casero Orlando en otra sartén sin aceite y lo calentaremos y dejaremos que reduzca durante unos 10 minutos.
  7. Una vez esté todo listo, lo reservaremos y preparamos los macarrones según las indicaciones de la marca. En mi caso siempre me gusta dejarlos 1-2 minutos menos de lo que indica, pues luego se terminarán de hacer en el horno. Los escurrimos y los volvemos a colocar en la cacerola donde los hayamos hervido añadiendo media taza del agua de cocción. Removemos bien y añadimos la salsa de tomate, para luego volcarlos sobre la cacerola donde hayamos hecho la carne picada y el chorizo; mezclamos bien.
  8. Espolvoreamos con queso parmesano en polvo (no demasiado) y gratinamos en el horno hasta que queden crujientes, en casa nos gustan las puntas de esos mini macarrones un poco quemaditas ;-)
¡A mí me encanta acompañarlo de una cerveza bien fresquita! Y si os da pereza prepararos vuestros propios desayunos de cuchillo y tenedor, no os perdáis mi nuevo post en Solaris by Me aquí.